Salir con la etiqueta en Alemania

John McAfee, el excéntrico fundador del conocido antivirus para ordenadores y dispositivos electrónicos, ha sido detenido en Alemania al intentar salir Nusia Wacher: “Uno esperaba su turno de la muerte, nadie vivía con esperanza” Con 96 años de edad, Nusia Wacher recuerda uno de los momentos más oscuros de la humanidad. Nacida en Polonia -hoy Ucrania-, fue la única de su familia que sobrevivió a la maquinaria de la muerte nazi en Europa del Este. 27 ene 2020 11:34 AM Esto es falso, la fanta no fue creada por nazis, los nazis no controlaban las plantas de Coca Cola en Alemania. En 1938, el hombre a cargo de las operaciones de Coca-Cola en Alemania, el estadounidense Ray Powers, murió de heridas relacionadas con un accidente automovilístico y su mano derecha, el alemán Max Keith tomó el mando. Él nunca ... 40 personas contagiadas en una misa en Alemania Tras asistir a misa a principios de mayo, 40 feligreses de una iglesia protestante dieron positivos con COVID-19. Seis fueron hospitalizados. En el Vaticano, se anunció la cuidadosa reapertura de los museos. 23 may 2020 12:42 PM Alemania: reglas de etiqueta y cortesía para negociar con éxito en Alemania Los alemanes tienen fama de pragmáticos, ordenados, bien organizados y muy puntuales . Es muy importante tener en cuenta estas características que pueden ser determinantes en Camisetas De Alemania eccionar También trato de comprarlas con antelación por ejemplo ya estoy mirando la camiseta de España 2020, ya que esta camiseta selección 2020 ahora se puede encontrar barata pero cuando empiece la competición se disparará (ver en este lugar camiseta españa eurocopa 2020) A la hora de comprar camisetas baratas de ... Forma de vida en Alemania. El estilo de vida en Alemania puede llegar a ser muy distinto al de nuestro propio país. Por eso he querido preguntarle a bloggers que también escriben sobre cómo es la vida en Alemania. Ellas y él nos van a contar anécdotas que les han ocurrido durante su estancia en el país germano. Hay casi una nueva etiqueta entre peatones: cuando se coincide en zonas angostas, se negocia con la mirada, y uno u otro se mueve unos pasitos, como bailando el minué, para respetar la regla de 1 ... Archivo de la etiqueta: Trabajo en Alemania. 19 febrero, 2014 Apark las excusas. ... reconocérnoslo a nosotros mismos por el bien de la relación con [email protected], que ya sabemos que es la más larga y la más importante que vamos a tener mientras vivamos. ... recuerda lo que hemos hablado en otros post sobre salir de la zona de confort, y al mismo ... A pesar que el triunfo de Alemania sobre Suecia le complicó un poco el panorama a México de cara a los Octavos de Final de la Copa Mundial Rusia 2018, el portero Guillermo Ochoa afirmó que al final el objetivo ante los escandinavos sigue siendo el de salir con el triunfo

Entrevista a Julio Anguita

2018.10.09 15:02 lulydelmar1 Entrevista a Julio Anguita

Ha entendido muy poca gente que usted haya vuelto a la escena pública confirmando un artículo que contribuye a blanquear el Gobierno populista y fascista en el que está Salvini. ¿qué es lo que le ha seducido del Decreto Dignidad para pagar ese precio?
Toda mi vida política he estado pagando precios porque siempre he dicho lo que pensaba. Y restañándome las heridas. El Decreto Dignidad pone en marcha el acuerdo del Parlamento europeo sobre medidas en favor del empleo. Faltan muchas cosas pero es el único y como tal lo saludábamos. Eso no es blanquear a nadie sino que, si alguien hace algo bien, yo tengo que decir que está bien aunque lo haga mi peor enemigo porque en otro caso estaría juzgando a las personas y las intenciones y no los hechos. Salvini no es santo de nuestra devoción pero el gobierno italiano es muy plural, está compuesto por la alianza del señor Salvini y por el Movimiento Cinco Estrellas y entre ellos hay un debate tremendo. Hay otro hecho importante: Italia ha aprobado un techo de gasto del 1.4%, se ha enfrentado a Bruselas. Claro que yo parto de la idea de que esta Unión Europea es un desastre. A mí me preocupa mucho que con la estampilla del fascismo se meta a todo el mundo en el mismo sitio con intenciones aviesas. El Gobierno italiano tiene elementos fascistas pero no es fascista. Creo que los compañeros que han criticado, no saben lo que es el fascismo. ¿Que puede que esto desemboque en fascismo? Pues sí pero ahora mismo no. En realidad, la extrema derecha está creciendo porque la izquierda ha abandonado el puesto que tenía entregándose a Maastricht.
Pero quién haga las cosas también manda un mensaje. Que Trump sea presidente siendo un machista, un abusador, manda el mensaje a la sociedad de que alguien así puede triunfar.
Yo digo: lo que ha hecho Trump está muy bien hecho pero él es un indeseable. Yo separo. Le pongo un ejemplo: todo el mundo está contra Villarejo, es un pinta, pero es quien se codeó con la flor y nata de la magistratura, de la política. ¿No es cierto que el Rey Emérito es un presunto delincuente por la boca de su ex amante, no amiga? Lo que se pretende resaltando que este señor es un miserable, que lo es, es descalificar las pruebas.
¿A usted no lo ha grabado Villarejo?
A mí no me ha grabado nadie. En Madrid yo llevé una vida de anacoreta. A mí me advirtieron de lo que pasaba, las trampas, das un recepción, viene una señora, pretende hablar contigo, fotografía... Esto lo ha utilizado el CNI, con políticos que han caído en la trampa. Yo terminaba mi trabajo y me iba a pasear por Madrid, escribía, trabajaba. La vida de Madrid, para un político es muy peligrosa.
Lo que se ha demostrado es que Villarejo tenía información sobre todo el mundo, de algún modo tenía secuestrado al Estado. Eso viene a definir lo mal que hemos hecho las cosas.
Y lo estamos haciendo. Norberto Bobbio escribió un libro interesantísimo, El Doble Estado, en el que hablaba de ese doble Estado formado por las cañerías, mafias policiales, judiciales, políticas, intereses económicos... Y ese doble Estado existe en España. Villarejo era una pieza clave, entonces era una persona del estatus, respetable, era el villano bendecido por el apoyo que tenían los poderes en él. Esos poderes no son mejores que él. El peligro de Villarejo es que sabe lo que han hecho. Con astucia, con cuquería o con prevención utilizó la grabadora por si venían mal dadas. Bueno, le está sacando rendimiento.
Volviendo otra vez al asunto Salvini. Alberto Garzón sobre el contexto: "No se puede elogiar el Decreto Unidad abstrayéndose de lo que es la Liga Norte, no es fascismo al estilo Mussolini, y no podemos trivializarlo, pero no podemos blanquearlo".
Lamento estar en desacuerdo porque me parece que es una simplificación. Yo creo que esa es una visión inquisitorial porque no entra en la cosa y mientras estemos dudando con las apariencias y con las etiquetas, van a seguir dominando los de siempre. Estamos derivando a un debate teológico, no político: las supuestas intenciones... Si nos fijamos sólo en las etiquetas ¿cómo van a producirse alianzas? Creo que es una frivolidad, menos mal que él lo dice, considerar que el Gobierno italiano es fascista.
Hay quien considera que ese decreto por el que usted asume el elogio a un ejecutivo con elementos fascistas, es mera propaganda: que el contrato temporal pase de 36 a 24 meses ha conseguido que, efectivamente, se vea aumentada la temporalidad y los contratos duren menos de 24 meses. La penalización de las deslocalizaciones no prospera porque las grandes empresas las recurren y ganan y encima se les han aumentado las exenciones fiscales y reducido el pago de impuestos.
Mejor lo llamamos populismo de derechas. Si los tribunales dan la razón a las empresas, entonces será un problema de la justicia italiana. El Gobierno lo que tendrá que hacer es cambiar las leyes y adecuarlas a lo que está haciendo. Pero el que se castigue a las empresas que se quieren marchar, esa es una cosa positiva. Que haya exenciones a las empresas responde a que el Gobierno italiano es un maridaje extraño e imprevisible y tiene dos partes. La Liga Norte tiene que satisfacer a determinados intereses y el movimiento Cinco Estrellas, a otros. Por eso decimos que es insuficiente. De todas maneras hemos conseguido el objetivo que era provocar el debate, denunciar el problema de este país que es la Unión Europea, esta que se vertebra a través de Maastricht, Amsterdam, Niza y la Conferencia de Lisboa.
¿Cuál es la alternativa?
Recuperar las cesiones de soberanía que se han hecho, para empezar. Las instituciones europeas han cogido estas cesiones con una mano y con la otra se las han entregado a los mercados a los que han entregado el diseño de la política económica. A los gobiernos les ha dejado el diseño de la política laboral pero sin tener los recursos necesarios porque el mecanismo de estabilidad implica un control sobre los presupuestos.
Europa puede negarse y ahí España no puede sobrevivir. Solo la sugerencia del Gobierno italiano de salir del euro, subió la prima de riesgo e hizo que Italia perdiera 25 millones de euros en títulos del Estado. Finalmente quienes pagan la hostilidad de la Unión Europea son los trabajadores.
Los trabajadores siempre pierden. Es un problema que va a exigir tensión. O morirnos como el braserito que se va apagando poco a poco, con empleos cada vez más en precario o si nos enfrentamos, caemos. ¿qué hacemos? Yo prefiero que nos enfrentemos. ¿Eso quiere decir que nos vayamos del euro? El médico diagnostica la enfermedad, la terapia hay que prepararla. Yo pienso que la gente empieza a moverse. Lo malo es que empieza a moverse guiada por la extrema derecha. A la izquierda la gente que se pregunta, qué va a ser de mis hijos, qué va a ser de mi país, va a estallarle. Y claro que enfrentarse a eso es gordísimo.
¿La izquierda no tiene la obligación de contrarrestar con el europeísmo bien hecho, con mensajes a favor de la solidaridad, diciendo que no hay razón para que se enfrenten los pobres con los más pobres sino que hay que administrar mejor los recursos?
Con el euro es imposible porque una moneda única con economías desiguales, mientras no haya una política de redistribución que significa una Hacienda europea... Es la moneda alemana.
Ya le advierto que si se comparte el mensaje con la extrema derecha la extrema derecha tiene más práctica en llevarse el gato al agua.
No. Si la izquierda actúa como debe, tiene más práctica la izquierda: lo que pasa es que tiene que arriesgar. Pero además volvemos a lo mismo. Es que se me da una higa, a mi no se me asusta diciendo que coincido con la extrema derecha. Yo no soy de extrema derecha y les combatiré en otras cosas. Yo soy muy laico en política, muy laico.
Otro asunto polémico: la inmigración. Es usted partidario del control y los límites. De la ayuda al inmigrante que ya está aquí mientras se es resolutivo con las dictaduras que provocan el éxodo de esas personas hacia Europa.
¿Usted cree que cualquier país europeo, especialmente el nuestro, puede decir: venid todos los que queráis? Venga, ¡que los buenistas lo digan! ¿Millones? Compañeros del buenismo, ¿pueden venir millones? Enfrentaos a ese hecho. Aportaré otro dato que parece que no incide pero sí. En el año 2050, Alemania tendrá ochenta y tantos millones de habitantes y el 70% de ellos serán de edad avanzada. Etiopía va a tener lo mismo y el 65% tiene menos de 35 años. Lo que está pasando aquí ya ha pasado en la historia de la humanidad. Las migraciones acabaron con el Imperio Romano y fue por fases. En cualquier aldea perdida hay un televisor y ven piscina y comida... A los buenistas les planteo el problema: decimos a todo el que venga que se quede ¿si o no?. Primero hay que atender. Es una cuestión de humanidad pero simultáneamente, y esto depende de la Unión Europea (que son unos ladrones y sinvergüenzas), hay que empezar a presionar a los regímenes: no venderles armamento, no explotarles sus recursos para que al desarrollar esa parte de Africa, ya no tengan que venir. Claro, eso ya es cambiar las leyes de la economía capitalista. El propio Gobierno español lo que ha hecho es desdecirse. Magnífica posición la del barco pero después hicieron la devolución en caliente. Yo no puedo ignorar la magnitud del problema porque puedan llamarme racista. No. ¡Vamos a dejarnos de historias!
Vamos a partir de la base de la dificultad que entraña arreglar África. No hay voluntad, dinero ni capacidad. Dado que el problema no parece tener solución, quizás tengamos que empezar a acostumbrarnos a solidariamente asumirlos.
Sí. Eso está muy bien. Hasta que se presenten 10 millones. Yo utilizo su lógica, la suya o la mía. Pero una lógica. Asumamos, puertas abiertas. Ilimitado, pues eso tiene sus consecuencias. ¿Cuál es mi lógica? Se puede colocar un plan sobre cultivos, sobre ayudas económicas, comercios solidario, justo, hay un montón de políticas económicas distintas... En este problema ya no hay nada fácil e incluso algunas soluciones que parecen buenas, no lo son. Yo lo que quiero llevar a la gente es la idea de que estamos ante un problema gravísimo, en medio de una crisis de civilización y del capitalismo.
Vox tiene un argumento similar al suyo y luego añade: primero los nuestros.
Yo nunca he dicho eso. Vox olvida que aquí llegaron 5 millones de inmigrantes porque fueron necesarios para el capitalismo español. El argumento de Vox es impresentable porque es insolidario y elude el problema, lo oculta lo falsea, no entra en averiguar causas y se encierra en España olvidando lo que hay alrededor. Vox se refugia en lo nuestro, en repartamos la pobreza. Ese ha sido siempre el discurso del fascismo. Yo no estoy de acuerdo en absoluto. Lo que planteo es que asumamos el problema.
Y se ha embarcado en una Plataforma para la República, el federalismo, derechos sociales y soberanismo.
Ya estoy un poco cansado de los republicanos que sacan la bandera tricolor y hablan de la segunda. Falta proyecto. A un conjunto de personas se nos ocurrió que, de la misma forma que Ortega y Gasset creó la Agrupación por la República, podíamos organizar una agrupación flexible, transversal, no de izquierdas, federal porque es una tradición española y para la recuperación de la soberanía. Pretende crear un estado de opinión para iniciar un proceso constituyente. Estamos en estos momentos en 39 provincias.
¿Cuándo desearía usted que finalizase ese proceso?
Yo no he deseado nunca aquello que yo no pueda controlar. Si yo hubiera podido controlar el proceso tendríamos república desde hace 20 años. Yo lo que me temo es que ocurra lo que pasó en 1873 cuando abdicó Amadeo de Saboya. Los diputados y senadores en ropas menores se reunieron y redactaron una República. Votaron hasta los monárquicos. Así salió. Me temo que pueda volver a pasar: ¡Vamos a proclamar la República!. En política no cabe ninguna improvisación. La política es un arte agrario, hay que sembrar... no caben las prisas.
¿Y cómo debería ser?
Una República en la que los Derechos Humanos estén recogidos en la Constitución y se cumplan. La República para mí tiene dos ejes. Somos seres interdependientes y seres dependientes del planeta tierra y Constitucionalizar significa que si hay derecho al trabajo pues se crea trabajo, y si no lo crea la empresa privada lo crea el Estado.
Quizás hay que aprender de lo que hemos visto que no funciona. Por ejemplo el Brexit.
-¿El Brexit?, espérese usted 20 años. La Unión Europea va a explosionar o a implosionar. Porque la gente, lástima que dirigida por la extrema derecha , va a hacer barbaridades... Pero no le demandes a la gente racionalidad cuando le falta lo más mínimo. Yo planteo una visión de Europa confederal. Esto es un juego de ajedrez en el que yo quito al Rey y pongo al Estado. ¿Quién captura al Estado? Lo está capturando el capital globalizado, pero no quiere que desaparezca porque el Estado tiene ante su pueblo la autoridad que le da el haberlo elegido, la legitimidad democrática, y porque lo quiere como servidor, como brazo ejecutorio. Yo lo quiero como soberanía. Es la pieza que no estoy dispuesto a entregarle al capital globalizado. La lucha por cambiar no ha sido fácil pero yo asumo la dificultad.
No estoy segura de que los trabajadores le sigan. En realidad, en Europa no están sumidos en la pobreza más extrema. Quizás se les debería pedir que si quieren conseguir algo asuman el sacrificio aplicando la racionalidad y la inclusión.
Totalmente. Carlos Marx: "La liberación de los trabajadores es obra de ellos mismos". Como lo que ha pasado en los astilleros de Cádiz. Es muy bonito irse en manifestación protestando por la existencia de armamento pero aquí hay un problema. ¿Cómo se le mete mano? a partir de equis tiempo hay que garantizar industrias alternativas, empleo alternativo. A partir de ahí si el trabajador ha de mudarse, se muda, porque eres un ciudadano que ha de asumir su parte de responsabilidad. Quejarse de que hay que fabricar fragatas cuando no se ofrece un empleo alternativo, me parece hipócrita.
El Rey Felipe, sus medidas de transparencia, su preparación, ¿no ha mejorado nada la opinión que usted tiene de la monarquía.
No. Si ya no es el Rey Felipe o el presunto delincuente de su padre. Es que la monarquía en sí, por derecho de familia, es un concepto antidemocrático. Alguien que no es elegido, ¿en derecho a qué? ¿de la sangre?
¿No estaría dispuesto a plantearse la monarquía como una institución que ha dado estabilidad a España?
¿Estabilidad? A los intereses económicos que han medrado en España y al franquismo. Eso es a lo que ha dado estabilidad la monarquía.
Aunque sea porque ha aportado un plus en la marca España, por cuestión de marketing, porque representa al país mejor que lo haría cualquier político de los actuales como jefe de la república.
Eso de la marca me suena a márketing y a supermercado. No es mi mundo. Encuentro abominable el uso del mercado en la política. Estoy en contra de las políticas de imagen. Perdóneme, en eso soy radical. Me parece una superchería. Yo hablo de medidas, de modernidad, de derechos humanos, de ciencia y de técnica.
Casado, el líder del PP ha pedido ilegalizar ERC, Cup y PdeCat porque llaman a la violencia y a la confrontación civil.
Echo de menos gente con peso en la derecha porque, como adversario, yo me crezco con individuos con peso. Estos señores no hacen más que lanzar eslóganes, azuzar, quitar los lazos, no he visto una propuesta de Estado excepto el 155. A veces uno echa de menos a personas como Miguel Herrero Rodríguez de Miñón. Es de derechas pero ¡qué adversario! Pero estos dos chicos jóvenes, ¿qué propuestas de Estado tienen? ¿Ilegalizar a los partidos políticos?¿Por lo que piensan? Si es por lo que hacen, detengan ustedes y juzguen. Eso de ilegalizar, tienen la palabra muy fácil porque el mundo para ellos es muy fácil. Es un pensamiento absolutista sin consistencia. Que aprendan de su correligionario Miguel Herrero a tener peso político.
¿Y peso político hay en la izquierda?¿Y proyecto de Estado?
Sí hay. No es el que gusta pero si lo hay. Hay cabezas en la izquierda. Para empezar, en Unidos Podemos hay personas que tienen cabeza política, conocimientos. Otra cosa es cómo lo sepan explicar y si tienen apoyo o no lo tienen. Tengo entre 15 o 20.
Respecto a los liderazgos. ¿Usted ve como líder de la izquierda al presidente del Gobierno?
Tengo mucho miedo a que en una entrevista no pueda matizarse. Yo he considerado siempre que es dudoso que este PSOE sea de izquierdas. Yo pondría a otros y no voy aponer nombres.
Y ¿qué le parece que Podemos se haya moderado, haya renunciado a liderar la izquierda y a ser colaborador, consciente de que no es posible el sorpaso?
No voy a entrar a eso directamente. Entraré dando un rodeo. El PSOE es un aliado puntual nunca un aliado estratégico porque la visión de Estado y de sociedad que tenemos no la puede asumir. Pero cuando yo he diseñado pactos, no he contado nunca con las siglas, sino con las personas que las integran. ¿Ve el matiz? Porque si no, estaría descartando a mucha gente que es muy valiosa.
Los suyos están apoyando a un Gobierno que no hace nada excepto rectificar. ¿Para qué quiere el poder Podemos?
Nosotros somos muchas veces juguetes del azar y entonces hay que dar respuestas que uno no ha previsto. El azar quiso que hubiese una coincidencia generalizada en quitar a Rajoy de en medio. Era una corriente de opinión que no había quien la parase y se colocó a Sánchez. Esa corriente pensó me quito el problema pero lo que viene después no lo quiero ni pensar. Un análisis frío tenía que haber previsto qué es lo que podía ocurrir después. Y el después, francamente, es muy triste porque hay que apoyar a un gobierno que hasta ahora solo ha hecho gestos, muchos de los cuales han sido abandonados. ¿Cuándo va a salir franco del Valle de los Caídos? Lo de la amnistía fiscal. Tienen que publicar los nombres aunque sea por profilaxis. Yo lo entiendo. Entender no es disculpar. Un partido con dificultades, con líneas políticas que hablan de pactar con el PP, unos aliados coyunturales que van desde los independentistas a gente más a la izquierda. Es un pandemónium. Tuvo que haberse previsto. Pero no se previó.
Iglesias se muestra satisfecho porque nunca había tenido tanto poder como hasta ahora.
Mire, yo mido mi poder no por mi presencia en un sitio sino por el mando en plaza. En gobernar se está para hacer cosas. Aunque a lo mejor no se pueda hacer mucho. Decía Polakowski, el filósofo marxista polaco, que hasta la revolución es una transacción entre la utopía y la realidad del momento. Gobernar, es transaccionar permanentemente porque el mundo a cambiar no es tan fácil de cambiar. La transacción, el pacto, el diálogo, es fundamental. ¿Hasta cuándo compensa? Que conteste cada cual. Yo me mido en cuanto a los objetivos que he podido conseguir.
¿Hasta 2020?
¿Llegaremos vivos a 2020? Sabe usted que queda un interminable, 18, 19, 2020. Con la crisis económica que está anunciándose, con el problema de los inmigrantes creciendo, con la rebeldía y el crecimiento preocupante de la extrema derecha, con el paro. No sé qué vaticinar. No lo sé porque tantas veces lo que parece que va a ocurrir no ocurre... porque hay una capacidad de aguante que maravilla.
O la gente teme una inestabilidad mayor...
Por eso digo que hay dos maneras de morir, con el braserito o peleando. Yo opto por pelear porque de la otra manera también te vas a morir. Si no tú, tus hijos y tus nietos. Este es el dilema. Lo que pasa es que la mente en este tiempo de hedonismo barato no quiere saber. Hay miedo. Lo entiendo pero no lo comparto. ¿Sabe lo que falta en este país? El discurso profético. Un discurso que, partiendo de la situación, diga que hay esperanza y a partir de ahí no escatime realismo. Que tenga la carga de energía y entusiasmo para que la gente se movilice. Antonio Gramsci llamó a aquello "fantasía concreta". Es bellísima la definición. Hace falta. Hay que ser claro, no ocultar las dificultades. ¿Que no gusta?' Como decía Baldomero Espartero: hágase la voluntad popular.
¿Cómo solucionaría usted el problema catalán?
¿Ahora? No tiene solución. Imposible. Porque dos suicidas, el independentismo y el españolismo, están instalados en el famoso choque de trenes. Lo del independentismo sin el 50% ha sido un disparate. No olvidemos que el independentismo ha sido impulsado por una fuerza de derechas conservadora burguesa. Cuando los catalanes indignados cercaron el Parlament esa fuerza pensó que había que huir de eso y de los tribunales por la corrupción. Cataluña siempre ha tenido conciencia de su identidad pero no había tanto independentista. Madrid tiene una parte de responsabilidad de haberlo ido creando. El día que desde un gobiernos se diga: lo prioritario es la justicia social, catalanes, vascos, gallegos tienen garantizado tal salario mínimo, tal pensión... Ese día se acaba una parte del independentismo. Pero para eso hay que hacer la lectura de clase y eso da miedo Y la derecha no puede hacer la lectura de clase.
Cuando dice que no hay solución significa que por mucho que el presidente Sánchez ofrezca, incluido el método canadiense, la predisposición, la gestualidad, no sirven para nada?
Sirve siempre y cuando esté al servicio de un plan maquiavélico que rompa los dos discursos, el independentista y el españolista. Los catalanes tienen ahora un pandemónium en la cabeza.
Usted habla del discurso de clase pero en realidad hace mucho que el discurso de clase sólo les importa si pueden aplicarlo ya en un Estado independiente. Por eso hace tiempo que no les importan los corruptos porque son sus corruptos.
Yo hablo de cuando yo estaba en Madrid.
Entonces Cataluña era la sociedad más desarrollada, no tenía sentido el discurso generalizado de clase.
Pujol mandaba y la izquierda estaba genuflexa ante Pujol. De modo que cuando me llamaban mis compañeros de Iniciativa y yo era duro con Pujol, me decían: "No te metas con Pujol porque aquí lo respeta mucho la gente". Yo les decía, "no me traigáis". Se sabía lo del 3% y que Pujol era un chorizo y se lo callaban. Allí, la izquierda se dejó secuestrar por la visión nacionalista. Y se fueron diluyendo los contenidos de clase. Cuando el cinturón rojo de Barcelona votó a Pujol pensé que era el comienzo del fin. ¿Sabe usted por qué se trae a Tarradellas en la Transición? Suárez hizo una encuesta y vio que la izquierda arrasaba en las autonómicas. Se trajo a Tarradellas y ese arrastró a un catalanismo que no superaba un 20%. Más no hay. Pero la izquierda, repito, estoy acusando, de aquella época, se supeditó al nacionalismo. Que era burgués. Ha habido momentos en todo el proceso independentista que ha habido un proceso anfibiológico. No se ha sido rotundo y se están pagando las consecuencias. Es tan difícil que exigiría un estadista maquiavélico que rompiese.
Esa era la estrategia de Soraya Sáenz de Santamaría de dejar que los independentistas se cociesen en su propio jugo. ¿Le parece bastante maquiavélico eso?
No. Me parece correcto. La política es una lucha. Yo no digo que se cuezan en su propia salsa, digo que hay que procurar romper la espina dorsal de un discurso irracional. ¿Yo que haría? Habérmelo preguntado hace 20 años, no ahora.
¿Se haría una fotografía con Maduro ante el pueblo para defender la gestión y el concepto de democracia que este tiene?
Yo no me haría una foto con nadie. Maduro está pasando muy malos momentos por muchos motivos: sus propios errores, muchos, y porque se ha tenido que defender como ha podido de la presión de EEUU, de las injerencias de España en el golpe de Estado de 2002, de las informaciones sesgadas y de muchas cosas. Sigo apostando por la revolución bolivariana con las dificultades que hay. Siempre voy a estar con todo lo que sea revolución de los de abajo. Y criticaré a los míos pero desde la misma trinchera pegándole tiros al de enfrente.
¿Incluso cuando los suyos traicionan los principios básicos de la izquierda?
¿Cuáles?
Maduro está haciendo que el pueblo pase hambre.
Eso no es cierto. La presión viene de los poderes económicos. Al pobre, con sus errores, corrupción, monocultivo económico, incapacidad política, yo no le quito responsabilidad pero enseguida he de añadir que está machacado. ¡Que se ha hablado de invadir Venezuela, pero ¡de qué clase de piratas estamos hablando! Por eso como veo tanta injusticia en el tratamiento, me pongo con ellos porque no soporto a los hipócritas. Los que hablaban de Cuba. ¡Pues claro que hay mucho que hablar y criticar de Cuba! yo soy el primero. Yo en la trinchera discutiría con el comandante Castro pero mientras disparamos contra los yankees. Cuando veo tanta injusticia en el tratamiento, cuando se hace un mártir de la democracia a un golpista, yo no puedo aceptar esto. Si, reposadamente, tratando a todos por igual, tenemos que criticar a Venezuela, aquí estoy. Para hacer la crítica y ayudar, o para decirle, vete, Nicolás, vete. Ahora, sometido al a presión de un frente, entonces digo: lo siento, opto por los míos porque esos son los míos. Yo sé quiénes son los míos y quienes son mis enemigos.
¿Se le ha ocurrido ponerse al lado del pueblo?
Usted sabe que cuando hablamos del pueblo hay capas, hay clases. Todo el pueblo no. Hay que ver cuántos lo siguen manteniendo en las elecciones.
En la dictaduras también hay votaciones.
No llame usted dictadura a Venezuela. Un país que tiene un referéndum revocatorio, en cuyas elecciones ha habido interventores internacionales que las han declarado limpias. Hablar allí de dictadura, ¡por Dios! Dictadura aquí en todo caso. Con un Rey que es inviolable. Allí el jefe del estado es responsable. Vamos a hablar de comparar con la realidad, no con predeterminación.
De la foto con Salvini ya ni hablamos.
Fotos de mi vida son con Gorbachov, Pertini, el presidente de Portugal, con Arafat, Mandela... Pero son fotos obligadas. Si fuese coordinador de IU y tuviese que ir en cuestión oficial a Italia y lo exigiese el protocolo, pues me haría una foto. Y no hablemos de fotos, porque ahí está la de las Azores con delitos de genocidio. Juguemos toda la partida. En la que no entro es en una partida de tramposos en la que se me diga: tú desármate.
http://www.elmundo.es/cronica/2018/10/09/5bb9d74e22601d73408b45d0.html

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2016.10.21 11:42 EDUARDOMOLINA Diez razones para no regalarle el Gobierno a Rajoy. La decisión de permitir o impedir la investidura de Rajoy como presidente del Gobierno tendrá consecuencias de primer orden para el futuro del país, de los ciudadanos y del propio PSOE.

Susana Sumelzo
http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/10/21/diez_razones_para_regalarle_gobierno_rajoy_56496_1023.html
A mis compañeros del Comité Federal:
El PSOE afrontará en los próximos días el que quizá sea el momento más decisivo de sus últimos 40 años de historia. La decisión de permitir o impedir la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno tendrá consecuencias de primer orden para el futuro del país, de los ciudadanos y del propio PSOE.
Por esta razón, en el seno del Partido Socialista se ha abierto un intenso debate en el que los militantes tenemos que mostrar claramente y sin rodeos, desde la libertad y con respeto, las razones que nos llevan a defender una u otra posición. Este debate, que se ha extendido a todas las agrupaciones y federaciones del partido, llegará el próximo domingo hasta el Comité Federal. Será en este órgano donde los compañeros tendrán no sólo que clarificar los argumentos que sustenten cada una de las posiciones, sino también justificar las razones que podrían llevar a algunos de ellos a apartarse del sentir mayoritario expresado por las bases en sus respectivos territorios. Por desgracia, no parece que la decisión final vaya a someterse, como merecería una cuestión de esta relevancia, a la consulta del conjunto de la militancia.
En mi condición de militante del Partido Socialista y de representante electa del mismo decidí participar en este debate ofreciendo mi opinión sobre lo impropio y contraproducente que sería para España que el PSOE contribuyera con su abstención a investir de nuevo a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Las 10 razones por las que creo que el PSOE debe seguir diciéndole no a Rajoy y al PP son las siguientes:
Después de la fallida sesión de investidura de Rajoy, el PSOE estaba consiguiendo recuperar el aprecio y la consideración de los ciudadanos progresistas. Habíamos logrado alejar del imaginario colectivo aquella injusta etiqueta de PPSOE. Una abstención para que continúe gobernando Rajoy supondría no sólo truncar ese incipiente proceso de recuperación, sino directamente revertirlo. Representar unos valores y facilitar que gobierne una opción política contraria a los mismos nos sumiría en una crisis de credibilidad ante millones de ciudadanos mucho más grave que cualquiera que hayamos experimentado en el pasado.
Las inmensas diferencias que existen entre el PP y el PSOE son percibidas con gran claridad por los españoles. En la escala izquierda-derecha (en la que 1 representa la extrema izquierda y 10 la extrema derecha), ubican al PP en el 8,31 y al PSOE en el 4,44. Hay incluso menos diferencia entre Ciudadanos (al que ubican en el 6,63) y Esquerra Republicana de Cataluña (2,97) que entre los dos partidos mayoritarios.
No se acierta a comprender de qué modo la abstención del PSOE puede prestar un servicio de utilidad a la estabilidad, al sistema democrático y a la confianza en los representantes e instituciones que lo articulan. El mejor servicio que el PSOE puede prestar a España y los españoles es mantenerse fiel a su compromiso electoral, seguir representando la opción política mayoritaria en el espacio de centro izquierda y continuar siendo alternativa de gobierno, algo que se pondría en serio riesgo de producirse un cambio en su postura ante la investidura.
Por el contrario, los partidos socialdemócratas de Suecia, Francia, Italia o Portugal jamás aceptaron un acuerdo de esta naturaleza. No por casualidad todos estos países tienen hoy un Primer Ministro socialdemócrata, ya sea con el solo apoyo de su partido (Francia), ya mediante coaliciones con otrasfuerzas progresistas (los verdes en Suecia, las izquierdas en Portugal y varios partidos de centro y centro izquierda en Italia).
En cierta ocasión Machado dijo que cada vez que escuchaba al fundador del PSOE percibía en él ese “timbre inconfundible de la verdad humana”, refiriéndose precisamente a la credibilidad que sólo es posible forjar cuando las acciones son coherentes con las palabras. Han pasado muchos años desde entonces, pero hoy nos encontramos en un momento crucial en el que el PSOE debe decidir si quiere mantener ese timbre inconfundible o derivar hacia otros registros de imprevisibles consecuencias.
Susana Sumelzo es diputada del PSOE por Zaragoza
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2016.06.18 11:20 EDUARDOMOLINA José Antonio Pérez Tapias. La paradoja de una mayoría no mayoritaria.

http://ctxt.es/es/20160608/Firmas/6554/campa%C3%B1a-electoral-pactos.htm
"Las paradojas tienen su encanto. Tensionando el lenguaje, son retos para nuestro intelecto. Por eso mismo hay que manejarlas con cuidado. Quien formula una propuesta sirviéndose de una paradoja puede que no salga airoso del reto que él mismo se haya planteado. En tal caso, por el contrario, puede ocurrir que el atrevimiento retórico provoque un mayor hundimiento en las contradicciones de las que se quería salir con una propuesta paradójica que pretendía ser como una cuña de la misma madera. Me temo que una situación así es la que puede tener que afrontar la dirección del PSOE y, concretamente, su portavoz a estos efectos, el reputado economista Jordi Sevilla, cuando lanza el mensaje de que “para evitar terceras elecciones, si no hay mayorías, debería dejarse gobernar al candidato que consiga mayor apoyo parlamentario”. Salta a la vista que está planteando de manera explícita la hipótesis consistente en que, de hecho, se reconozca políticamente, con la correspondiente traducción en comportamiento parlamentario, una mayoría que no se tiene. ¿Qué decir, pues, ante esta aparente solución para salir de todo posible bloqueo en un nuevo proceso de investidura de un candidato para la presidencia del Gobierno de España?
Hay que conceder, por una parte, que una fórmula como la propuesta se hace valer recordando al Partido Popular la obviedad, respecto a la cual son tan interesadamente olvidadizos, de que en España tenemos un sistema parlamentario. Por ello, la ciudadanía elige a sus representantes en las cámaras legislativas, siendo éstos los que después, en el Congreso de los Diputados, han de conformar la mayoría necesaria para investir a un candidato como presidente del Ejecutivo. No hay, por tanto, elección directa de un presidente que de suyo es un primer ministro. De nada sirve invocar sin más el hecho de la lista más votada para reivindicar que automáticamente sea presidente quien la haya encabezado, tratando así de legitimar apelando al voto de los electores algo que tales votantes de suyo no han elegido. Los electores sólo dan su voto para quienes han de representarlos en la sede del poder legislativo, entrando en sus funciones el apoyo a una candidatura presidencial en base a una mayoría parlamentaria que, si de entrada ningún partido cuenta con ella en términos de mayoría absoluta, ha de conformarse mediante pactos hasta lograr la mayoría suficiente legalmente exigida. No obstante, a pesar de ser así las cosas en la democracia que en nuestro Estado tenemos, la derecha, esa que tanto invoca la Constitución cuando le interesa, seguirá dando la lata con el tan recurrente mensaje engañoso de que se traiciona la voluntad de la ciudadanía si no se inviste presidente al candidato del partido con más votos. Es una intencionada falsedad a la que podemos atribuir voluntad de engaño.
Dicho lo anterior, es obligado señalar, por otra parte, los problemas que encierra la propuesta de desbloqueo parlamentario comunicada por Jordi Sevilla, la cual recoge formulaciones de Pedro Sánchez en otros momentos, así como se hace eco de la reiterada indicación hecha desde mucho tiempo atrás por Felipe González acerca de que se deje gobernar, mediante abstención por parte de PP o PSOE, a quien tenga cierta mayoría, sea PSOE o PP, aunque no llegue a la mayoría que debiera haber de no contar con abstenciones. Hay que señalar primeramente que una fórmula así de ninguna manera puede sostenerse en el vacío, sino que implica algún tipo de acuerdo, presentado incluso como de cortesía parlamentaria, para que los implicados en una situación como la que se quiere abordar acepten la solución. Es decir, es insoslayable reconocer que para que esa vía de desbloqueo funcione tiene que haber alguna suerte de acuerdo entre PP y PSOE. ¿Supondría tal acuerdo una forma “elegante” de dejar paso al PP hacia el gobierno, en el caso de que fuera el partido que aglutinara más apoyos seguros? Y, de otro lado, ¿entrañaría tal acuerdo una confirmada anuencia del PP en el caso de que fuera el PSOE el que pudiera ostentar más apoyos confirmados? Una respuesta positiva a ambos interrogantes conlleva alguna forma de acuerdo del PSOE con el PP, y tal cosa no debe eludirse ante la opinión pública.
Una segunda cuestión ineludible es la relativa a la mayoría que pueda o quiera conseguirse, lo cual para el PSOE es cuestión crucial. Desde el campo socialista, el asunto no puede limitarse a pedir a la derecha, e indirectamente también a la izquierda o a nacionalistas que no entren en la mayoría que se conforme, que den vía libre a una supuesta mayoría de diputados, confiando en la abstención de quienes no la integren para cumplir los exigentes requisitos para mayoría suficiente. El quid de la cuestión radica en dónde se pone el límite de la mayoría que se quiere hacer valer y, por supuesto, con quién se suma para lograrla. En otros términos, ¿vale recabar apoyo para una mayoría no mayoritaria cuando se ha desechado intentar un pacto más amplio o de otra índole que permitiera una mayoría suficiente, es decir -–con perdón por la redundancia--, una “mayoría (en verdad) mayoritaria”?
Pienso, como muchos ciudadanos y ciudadanas, que el PSOE debe aclarar al máximo la índole y el alcance de su propuesta, no sea que bajo una alambicada fórmula de sabor parlamentario se suministre el amargo trago de un pacto por la derecha, con Ciudadanos, por ejemplo, en vez de un pacto por la izquierda, quizá desechado ya cuando la misma fórmula se hace pública cual bálsamo de Fierabrás para evitar las tremendas calenturas que puede originar un nuevo retraso en formar gobierno o la hipótesis que nadie quiere contemplar de una tercera convocatoria electoral. Hace falta una fórmula magistral, ciertamente, pero somos muchos los que esgrimimos razones para que en su composición no se excluya un pacto por la izquierda que, aun con sus paradojas, puede ser la vía para no quedar hundidos en contradicciones insalvables.
  1. Desde los “cristianos viejos” a los españoles buenos
Ya lo dejó escrito Cervantes en las primeras líneas de su magna obra, El Quijote: “duelos y quebrantos los sábados”. Es decir, indicación de menú bajo la cual se recoge la autoritaria orden de que “den morcilla” o plato de huevos con tocino o chorizo, en sábado –¡repárese bien!--, para que ningún cristiano nuevo, siempre bajo sospecha de seguir siendo judaizante, escapara a la prueba que ha de pasar si quiere ver expedita la puerta para la integración social entre los cristianos viejos. Y en ésas seguimos, cuatro siglos después. Para algunos, no todos somos iguales. Piensan ellos que a los suyos, esto es, a ellos mismos les corresponde, por la naturaleza de las cosas, el poder, porque han de mandar los que tienen la pureza de sangre necesaria para ordenar los asuntos de la patria –identificados con los de su clase-- y velar por lo que ha de ser su incorruptible esencia –como incorruptible era el brazo de Santa Teresa que esgrimía el dictador de cuyo nombre no quiero acordarme, para legitimar con los restos de tan egregia doctora de la Iglesia, aunque fuera de ascendencia judía, el nacionalcatolicismo con el que legitimaba su criminal régimen--. Tal es el fondo telúrico de la derecha española, conservadora hasta las cachas, hoy entregada al neoliberalismo rampante que ha dominado la escena mundial y, por supuesto, el patio nacional, en los últimos tiempos.
¿Y a qué viene esto? Es interrogante al que cualquiera puede responder acogiéndose, según preferencias, o a la poesía de Bécquer o a la antipoesía del chileno Nicanor Parra: “¿Y tú me lo preguntas, amor mío?”. La respuesta está clara: la derecha española se mantiene en su imaginario carpetovetónico a piñón fijo. Y para prueba, un botón electoral, el que arrebatamos a Rajoy, desprendiéndolo de su chaqueta, la que lucía en el mirador de san Nicolás, en el Albayzín granadino, cuando, haciendo alarde de derroche de desparpajo antiplasma, se soltó su repeinada cabellera para decir: "Los mejores somos los españoles. Bueno, hay algunos un poco malos, pero son los menos, y los vamos a derrotar el 26 de junio, a todos". Claro, ¿verdad? Y dicho sin mayores problemas en un mitin del PP, después de la victoria de la selección española de fútbol, ganadora gracias a un gol de Piqué, independentista catalán fuera del estadio, pero cuyo gol, sirviendo lo mismo para un roto que para un descosido, es lo que más se parece al brazo incorrupto de la Santa de Ávila en manos de una derecha españolista posmoderna, a pesar de no haber sido moderna en ningún momento de su historia.
Si alguien piensa que esto es sacar demasiada punta a lo que no da para ello, que haga su inmersión en el psicoanálisis freudiano para adentrarse por los vericuetos donde circula lo reprimido en chistes, lapsus y actos fallidos. Tras la apariencia de ingeniosa broma electoralista, el candidato del Partido Popular juega con la vetusta diferenciación entre españoles de bien –“los mejores”-- y “los malos”, ésos de las izquierdas que, para el caso, tanto son los de un PSOE al borde de un ataque de nervios, como los de Podemos en la fantasiosa aventura de asaltar los cielos. El esquema de fondo no ha variado un ápice: los españoles de orden –del orden dominante-- y esos otros, los “jaraneros y alborotadores”, como dejó escrito Roberto Mesa en texto que no debiera ser olvidado. Apelación, pues, al imaginario colectivo, en este caso de la derecha más rancia, la cual es la que se permite dividir a los partidos políticos del momento presente en “constitucionalistas” y “no constitucionalistas”, habida cuenta de que es esa misma derecha con sus intereses sistémicos la que da o quita credenciales de lealtad a la Constitución, según la medida de dichos intereses. Está clara, pues, la jugada de un Rajoy que, con su currículum político, no debía de llegar de nuevo jamás a ser presidente del gobierno. El PSOE, por cierto, debería no dejarse enredar en ese perverso juego de clasificaciones discriminatorias entre constitucionalistas y no constitucionalistas. Sabe demasiado a etiquetas excluyentes como “españoles de bien”, “gente de orden” y “cristianos viejos”.
  1. Sobredosis de 'marketing' electoral. Miércoles 15 de junio.
    ¿Qué candidato presenta mejor imagen? ¿Qué partido vende mejor su programa? ¿Cuáles son los mejores mensajes en una campaña para captar votantes en el mercado del conjunto de los electores? ¿Cómo vencer a la competencia electoral de otros partidos en la disputa por el voto? ¿Cómo hacer que para ello funcionen bien los agentes electorales? ¿Cómo lograr una propaganda eficaz en los medios de comunicación?...
Cuestiones como las señaladas permiten constatar cómo a la terminología procedente del campo militar con la que los partidos políticos se entienden a sí mismos se sobrepone, especialmente en tiempos de campaña electoral, la terminología proveniente del campo económico, concretamente de las técnicas de venta que suelen reunirse bajo el rótulo de marketing, eludiendo, por lo demás, palabras de la órbita del castellano, como “mercadotecnia”. Lo de marketing parece que queda mejor y, además de permitir un rápido trasplante del campo económico al ámbito político, no deja de recoger ese neocolonialismo cultural del mundo anglo al que estamos sometidos, siendo, sin duda, uno de los actuales “signos de los tiempos”, como diría alguno.
Nada hay que objetar, sino todo lo contrario, a que en el campo económico y, más concretamente, en el mundo empresarial, se preste mucha atención a lo que señalan las teorías de marketing –seguiremos adelante con el término en cuestión, ya consolidado entre nosotros--, con el objetivo de explicar y, mediando explicaciones contrastadas con la realidad, potenciar las ventas de los muy diferentes productos con los que las empresas concurren al mercado pretendiendo ganar clientes, vender y obtener el máximo de beneficio. Sabemos además que tales teorías no cuentan solamente con ingredientes puramente económicos, sino que tienen en cuenta factores psicológicos decisivos respecto al comportamiento de los consumidores, así como otras muchas informaciones relevantes, desde las relativas a pautas culturalmente asentadas hasta las atinentes a datos demográficos relevantes sobre la población a la que se dirigen las campañas de venta. Un buen diseño de éstas es crucial para la competitividad, sin la cual se acaba sucumbiendo en esa guerra económica despiadada que supone la competencia en medio de todos los rigores del mercado.
Los diferentes ámbitos de nuestra realidad sociocultural no se hallan, por fortuna, separados por fronteras impermeables que hagan de ellos compartimentos absolutamente estancos. Mas siendo así, también es cierto que en nuestras sociedades, herederas de la modernidad, se han ido constituyendo distintas esferas, cada una con valores determinantes de sus propias dinámicas y con una lógica de funcionamiento en cada caso propia. Maquiavelo, por ejemplo, tuvo el indiscutible mérito de poner de relieve las peculiaridades de la esfera política, con la autonomía que le es propia –incluso estando económicamente condicionada, como señaló Marx--. Resulta ser, por tanto, un elemento distorsionante de la realidad el trasplantar sin más criterios y pautas propios de un ámbito a otro distinto. Si tal operación se consuma se confirma cómo desde un ámbito queda colonizado otro en el marco del mundo que comparten. Es decir, si la política se rige por pautas y criterios extraídos del campo de la economía, es que ésta domina a la política. Si ello se produce en tiempos de hegemonía del neoliberalismo, los hechos refuerzan el mismo sometimiento del Estado al mercado que desde dicha ideología se propugna.
Así, llega la hora de un debate electoral y los candidatos convocados al mismo están más preocupados por colocar mensajes prefabricados que por presentar el propio programa, están más atentos a cuidar la imagen con la que “venderse” que a comprometerse con sus propias propuestas, o se hallan más pendientes de los ecos mediáticos que de la palabra propiamente política. Lo volvimos a ver el otro día en el último, por único, debate electoral de los cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno presentados por los partidos de ámbito estatal: PP, PSOE, Ciudadanos y la coalición Unidos Podemos. Visto todo, bien viene que todos recuerden que los ciudadanos no somos meros consumidores, que un votante no es un cliente, que el propio partido de cada cual no es una mera empresa, que un programa de gobierno no es un catálogo de ofertas y que el preciado bien del voto no es una mercancía. Está bien aprender de la economía, pero teniendo muy presente que la dignidad de la ciudadanía exige que la política no se vea sometida a ningún reduccionismo economicista. La política nunca puede ser –no debe ser-- mero mercadeo, en ninguna de sus variantes.
  1. No fue un duelo de titanes. Martes 14 de junio.
Terminó el tan anunciado debate a cuatro, publicitado como acto estelar en esta campaña para las elecciones del 26 de junio, y cada uno de los candidatos se retiró con los suyos para comprobar en cada caso que habían recitado bien las lecciones aprendidas. No hubo momento alguno que fuera especialmente vibrante. No se alcanzó ese clímax de intercambio de argumentos sólidos que cabe esperar de un debate de verdad, incluso electoral. El guión, por tanto, es decir, los guiones que traían los respectivos líderes, elaborados por sus correspondientes equipos, se siguieron conforme a lo previsto. Sin apenas intercambio de razones, cada cual se dirigía a los suyos, de camino tratando de sacar ventaja a su competidor inmediato –Rajoy pugnando con Rivera y Sánchez con Iglesias-- para lograr arrancar algún voto de la gran bolsa de los indecisos o de los electores situados en riesgo de abstención. Hay que temer que poco se habrá alterado por ahí el panorama que los sondeos demoscópicos nos han dado a conocer.
Ante los temas delicados, todo fue pasar de puntillas. El candidato del PP eludió pronunciarse claramente sobre la negociación con Bruselas para ganar mayor plazo de cara a reducción del déficit. El candidato socialista no quiso insistir en un problema grave: la sostenibilidad del sistema de pensiones, para asegurar la cual propone un impuesto a grandes fortunas, pero sin que eso llegara a ser cuestión en la que abundara. El líder de Ciudadanos se lanzó inicialmente defendiendo la idea del contrato único, mas sin detallar más armas en la lucha contra el paro. No tuvo fuertes críticas a tal propuesta, enmarcada como viene en contexto neoliberal. Desde Podemos, su cabeza de lista no bajó a detalles respecto a cómo concretar eso del cambio de modelo productivo.
Salieron de refilón otras cuestiones, pero de nuevo las prisas, las pinceladas gruesas. Sánchez mencionó la reducción del IVA cultural, cuestión que retomó Iglesias para decir otro tanto en cuanto a productos de primera necesidad. Rajoy mostró el lado débil de su no credibilidad cuando hace esa propuesta tan demagógicamente populista de bajar los impuestos. No están las arcas públicas para ello –ni los bruselenses hombres de negro dispuestos a consentirlo--. Una brevísima alusión mereció el tema de la educación, respecto al cual Sánchez mencionó una vez más la bienintencionada pretensión de pacto educativo. Iglesias perdió una oportunidad de abordar a fondo la difícil situación en que se halla la universidad española.
Pero, aun con todo, fueron desgranándose propuestas, puntos programáticos de unos y otros, haciendo cada cual lo que podía para mostrarse fuerte. Rajoy alardeó de capacidad de gestión, faltándole decir que la veteranía es un grado. Cierto es que su etapa de gobierno está manchada con la corrupción hasta límites desconocidos hoy por hoy, cuestión que llevó a Pedro Sánchez a decirle con razón que debía haber dimitido por ello en su mandato. Pero no se incidió mucho más por ahí. Fue Rajoy el que se enzarzó de manera ridícula con Rivera acerca de si había cobrado o no en negro alguna vez. Impresentable el Rajoy que animaba a Bárcenas, tratando ahora de escabullirse por vía tan fullera.
Salió, claro está, el tema de Cataluña: el referéndum. Rajoy se situó de inmediato en su encastillada defensa de la unidad de España, tan encastillada que es posición inoperante por inmovilista. Se le sumó Rivera, lo que era de esperar. Y Sánchez se fue directo contra Iglesias para reprochar que Podemos apoyara un referéndum en Cataluña situándose así contra la unidad de España. No tenía receptividad alguna, como viene ocurriendo, para siquiera reconocer que Podemos no alienta secesión alguna de Cataluña respecto de España. Todo queda del lado socialista en invocar la reforma constitucional con vagas referencias al federalismo y rehuyendo hablar de plurinacionalidad del Estado.
Con breves comentarios se despacharon cuestiones tan graves como la crisis de los refugiados en Europa y nada serio sobre política de seguridad y defensa. Todo se redujo a sacar a relucir el pacto antiyihadista para acusar a Podemos de no haberlo firmado. Por cierto, fue repetitivo Pedro Sánchez hasta la saciedad con el mensaje –había que colocarlo como fuera-- de que Podemos impidió que él fuera investido presidente del gobierno del cambio al votar “no” a ello junto al PP. Inútil es pretender ganar votos con eso a estas alturas. Más provechoso hubiera sido clarificar la política de pactos, al menos las preferencias, pues a la disyuntiva planteada por Iglesias de que o habría gobierno del PP o gobierno de Podemos con PSOE, o del PSOE con Podemos, según quién ganara más que el otro, Sánchez se limitó a una carcajada que no supo nada bien. Toda su declaración quedaba reducida a afirmar que con el PSOE está garantizado gobierno de cambio, mas sin explicitar nada más sobre pactos. Es la indefinición en que el PSOE se queda encerrado.
La noche siguió avanzando, pero este alicorto debate que no consiguió más mérito que reunir a los respectivos candidatos del PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, ni por asomo tuvo nada de duelo de titanes. Eso sí, acabado el debate…, cada tribu tocó el tam-tam para danzar alrededor de su jefe porque es "el mejor”. ¡Y usted que lo vote!
  1. Lógica ciudadana frente a lógica partidista. Lunes 13 de junio.
Cualquier campaña electoral galvaniza la vida de toda sociedad democrática. El tiempo político adquiere una especial densidad en tanto los partidos, con sus candidaturas, se sitúan en ese campo de batalla que es el de la lucha por el voto de ciudadanos y ciudadanas. Así es, como ahora mismo en España, incluso cuando se viene de un largo recorrido de elecciones anteriores que hay que repetir, de precampañas convertidas en campañas permanentes y de sobredosis de electoralismo que con su exceso contamina toda la dinámica política. Las distintas fuerzas, metidas en faena, se aprestan a intensificar la lógica partidista con la que buscan reforzar sus baluartes en todos los frentes para la dura competencia electoral. Ésta, poco menos que como aquella “guerra de posiciones” con la que Gramsci teorizaba la acción política que había que llevar a cabo para consolidar logros en las instituciones, reclama una actividad tan coordinada como disciplinada por parte de los partidos políticos. Pero la cuestión es espinosa, pues esa misma necesidad se puede convertir, no en virtud, sino en vicio.
¿Dónde está el quid de la cuestión para que la necesidad de coordinación y disciplina se convierta en vicio, en vez de ser virtud? Consideremos cómo funcionan los partidos. Sus respectivos equipos de campaña se afanan por seguir la estrategia diseñada, atentos a los cambios tácticos que haya que hacer. Hay que seguir puntualmente todas las actuaciones de los adversarios para neutralizarlas, hasta el día de las elecciones, cuando, al abrir las urnas, cada cual recogerá su merecido botín en términos de votos. Para todo ello, los candidatos necesitan un buen aparato que se haga cargo de las previsiones de la campaña, desde los mítines, la presencia en la calle, los debates con los rivales y la siempre delicada relación con los medios. Y ahora, el continuo trabajo de las redes sociales, esa nueva ágora social convertida en concurrido espacio político. La logística para tareas tan diversificadas y complejas requiere no sólo inteligencia dedicada a planificar, sino militancia dispuesta al quehacer de apoyo a candidatos y candidatas, teniendo todos al frente a quien en cada caso sea cabeza de lista y, en los grandes partidos, al candidato a la presidencia del gobierno. La militancia, cual ejército de afiliados convertido en tropa de infantería, asume las consignas de los estrategas y hace suyo el argumentario en que el programa se resume. Indispensable. La batalla electoral no permite descuidos; cualquier retroceso puede acarrear una derrota fatal. Todos a una, por tanto, como si cada partido fuera poco menos que una gran partida de partisanos –esos que acapararon la atención de Carl Schmitt a la vez que sentaba cátedra al definir la esencia de la política según la lógica amigo/enemigo--. Es así como la lógica partidista se impone con férrea determinación, mas con pie tan forzado que la hace muy vulnerable en medio de la sociedad actual, con la cultura política que se va abriendo camino.
El talón de Aquiles de la lógica partidista, impregnada de una concepción cuasi-militar de las organizaciones políticas –en el mismo lenguaje se refleja--, es que queda muy lejos de la lógica ciudadana con la que funciona una sociedad adulta, bien informada e institucionalmente organizada. Así, la lógica ciudadana es sensible a la pluralidad, cosa que a la lógica partidista se le suele atragantar; o la lógica ciudadana está abierta al debate y a la crítica, actividades que a la partidista, que tanto gusta cerrar filas, le resultan peligrosas para su pretendida cohesión, por lo que acaba primando actitudes dogmáticas. “Con razón o sin ella, yo con los míos”, suele decir quien está empapado de lógica partidista. “Yo, buscando la verdad con razones que podamos suscribir más allá de fronteras partidarias”, piensa quien ha asumido la lógica ciudadana. Mientras esas dos lógicas vayan por vías divergentes, la ciudadanía se verá distante de los partidos políticos. Y éstos, con sus consignas y argumentarios a cuenta de un interés de parte muy lejano de criterios universalistas, quedan atrapados en una lógica, con frecuencia ilógica, que los ciudadanos no comparten y que muchas veces queda tan lejos de la verdad de los hechos que hasta alimenta el ridículo. Téngase esto presente a la hora de participar en debates electorales, especialmente ante ese público de millones de ciudadanos que concita un debate televisivo.
  1. La derecha sabe, pero no contesta. Domingo 12 de junio.
Hay que erradicar la corrupción política. ¿Pero qué dice el Partido Popular al respecto? En verdad, nada. Vacuas generalidades sobre el traído y llevado regeneracionismo y, a lo sumo, la declaración de algún lumbrera diciendo que eso de la corrupción depende de la (pecaminosa) naturaleza humana. Así, ante preguntas sobre hechos que tocan cuestión tan importante para la sociedad española y la honorabilidad de sus instituciones, el PP guarda silencio. Es decir, se calla todo lo que sabe, empezando por todo lo que sabe acerca de sí mismo. ¿O es que Luis Bárcenas, que era senador del Reino, además de tesorero del PP, no era conocido por nadie y sus actos quedaban en el más profundo secreto? Y de todo eso que queda bajo los rótulos de “Operación Gürtel” u “Operación Púnica”, ¿no hay nada que decir en serio, asumiendo responsabilidades políticas, que de las otras ya se ocupan los tribunales? No vale, como algunos pretenden, recurrir a fórmula tan usual en demoscopia como “no sabe, no contesta”. Sí saben y, siendo así, no contestan. Es más, saben que todos los demás sabemos y, a pesar de ello, no contestan. Si dicen algo es para evitar respuestas fehacientes ante preguntas tales como las que versan sobre la fianza de más de un millón de euros que el PP tiene que abonar por su presunta implicación en los pagos en negro de su economía sumergida. De escándalo.
El caso es que en medio de esta campaña electoral se ha colado una noticia que obliga al PP, y en especial a su candidato a la presidencia del gobierno, a pronunciarse. Hablamos del informe de la OCDE reconociendo que los ajustes aplicados en Europa, como “política de austeridad”, son negativos: frenan la economía hasta tal punto que impiden el necesario crecimiento para salir de la crisis. Justo lo que se viene diciendo desde hace años desde ese lado, considerado antisistema, en el que nos hemos situado los que hemos sido y somos contrarios a los abusos de la troika, al “gobierno de los banqueros” –Habermas dixit--, a la tiranía de los mercados, a la impotencia de la política y, por encima de todo, al castigo hecho caer sobre las espaldas de trabajadores –incluyendo parados--, pensionistas, mujeres, jóvenes…, todos los que han sufrido los recortes de unas políticas democidas. Sin embargo, aun llegando ese mensaje desde la OCDE, el PP no dice nada, es más, se ratifica en las políticas aplicadas, tan destructivas del Estado de bienestar como perjudiciales para la economía, como si todo lo ocurrido no tuviera nada que ver con el gobierno presidido por Rajoy. De nuevo, saben, y saben que sabemos sobre la culpa de tanto sufrimiento inútil, pero no contestan.
Con todo, no debe escapar al más somero análisis que la OCDE, organización del orden capitalista, al recoger en su informe la evidencia de que la llamada austeridad es contraria a la recuperación económica, no deja de alimentar la propia contradicción consistente en declarar a la vez que los recortes practicados fueron necesarios y, por ende, beneficiosos. Ya el FMI nos agasajó en diversos momentos con mensajes contradictorios de ese tipo, para así salvar la cara de los gobiernos neoliberales. Ahora, además, se hace planteando a la vez que no se apriete a un gobierno como el español con sanciones por incumplimiento de normativa antidéficit. Un regalo compensatorio para el PP en campaña. Una vez desenvuelto, lo que queda es que los demás partidos en liza, y la ciudadanía, desarmen el truco del regalo, desvelen la contradicción de la misma OCDE y exijan al PP que conteste.
  1. Socialdemocracia en discusión. Sábado 11 de junio.
Al levantarse por las mañanas, más de un candidato se planta, con la mejor cara que pueda, y pregunta: “Espejito, espejito, ¿hay alguien más socialdemócrata que yo?”. Y el espejo cobra vida de repente para partirse de risa.
La ficción no aguanta en serio una disputa como la que se está planteando en torno a la socialdemocracia. Esa señora lleva en crisis desde 1914, cuando el SPD votó, contra todo lo que había sostenido, los presupuestos para que Alemania entrara en la I Guerra Mundial. Rosa Luxemburg escribió La crisis de la socialdemocracia señalando contradicciones que hasta el día de hoy no se han superado. No obstante, pasada la guerra, no ya la Gran Guerra, sino II Guerra Mundial, la socialdemocracia conoció su esplendor. Fueron años en los que en el centro y norte de Europa hubo clima propicio para, mediante un gran pacto social y un pacto político entre la derecha civilizada (democristiana) y partidos socialdemócratas, construir el Estado de bienestar impulsando políticas acordes con derechos sociales. Las posibilidades de pleno empleo –gracias a una economía mixta y a políticas seriamente redistributivas, así como gracias a una energía barata-- permitieron que cuajara lo que era un pacto entre democracia y capitalismo para frenar presiones revolucionarias que pudieran venir de la órbita comunista.
Ese pasado dejó valiosísima herencia en términos de Estado social. Las cosas empezaron a cambiar con la crisis del petróleo de los setenta, encareciendo costes de producción, y después con la “caída del muro de Berlín” acabando con los regímenes comunistas y dejando el campo abierto para la expansión mundial del mercado capitalista. La revolución informacional suministró la base tecnológica para la globalización. Las coordenadas de la socialdemocracia “clásica” se disiparon, pues su marco era el Estado nacional. Y el neoliberalismo ganó la partida hasta el día de hoy. La socialdemocracia claudicó al aceptar las premisas económicas neoliberales –Tercera Vía--, con la buena intención de mantener políticas sociales. Pero esa cuenta no sale, y ahí está atascada la socialdemocracia europea en una crisis que no remonta.
El PSOE llegó tarde, por las circunstancias de España, a la construcción del Estado de bienestar. Hizo lo que pudo, que no fue poco, mas desde confusa amalgama de planteamientos socialdemócratas y políticas económicas neoliberales. Su debilidad ideológica jugó a favor de una élite escorada hacia posiciones socioliberales. Después, al hilo de la crisis, los ropajes socialdemócratas se sacaron del baúl. Iba de suyo que correspondían a la talla del PSOE. Y en ésas se estaba hasta que aparece Podemos, atemperando su anterior discurso rupturista con propuestas de corte socialdemócrata. Después de todo, sería una buena noticia para la familia, sólo que no es recibida así en plena batalla electoral. Desde el PSOE se percibe como llegada de intrusos para quedarse con la herencia del Abuelo; desde Podemos se pugna para presentar su programa como nueva versión de una socialdemocracia puesta al día. ¡Pues tengan cuidado por ambas partes! Nadie puede ostentar el monopolio de la socialdemocracia como planteamiento ideológico, pero todos deben saber que es una herencia, más allá de las disputas, que necesita radical renovación. Hay que pensar, más allá de coyunturas electorales, cómo reconstruir proyecto socialista en este complejo siglo XXI.
  1. El ‘zas’ del CIS. Viernes 10 de junio.
En el día esperado, en la fecha oportuna, llegó el emisario del CIS y… ¡zas!, con golpe algo violento sobre la mesa, acaparando la atención de quienes impacientes le esperaban, dejó sobre ella los datos de su último estudio. Todos se arrojaron sobre ellos, ansiosos por ver los que afectaban a cada cual, pues si bien cada partido político contaba con información acerca de sus expectativas de voto, ahora se trataba del informe del Centro de Investigaciones Sociológicas, ese organismo “autónomo” que en España depende del Ministerio de la Presidencia. No había quien se privara de criticar los aliños de cocina demoscópica con que los datos de esos informes son tratados, pero en el fondo todos conceden consideración a un análisis con rigor científico sobre muestras suficientemente cuantiosas y variadas. El sesgo gubernamental que haya cada cual se lo descuenta según su criterio. Y ya estaban en ello cuando el susodicho emisario, antes de despedirse, obligó a los congregados a posar su vista en algunos datos que, sin excusas, debían tener en cuenta: la situación económica aparecía valorada como mala o muy mala por un 74,4% de los encuestados y llegaba hasta el 80,7 el porcentaje de quienes valoraban mal o muy mal la situación política.
Se trataba de apabullantes datos para reflexionar, debatir y actuar. Así, cuando cada uno de los allí concitados esperaba que el “zas” del informe del CIS rebotara sobre la cara de alguno de sus adversarios, lo cierto es que el metafórico golpe cuya onda se expandía imparable hizo mella en todos los congregados. Era una advertencia. Sería políticamente mortal para todos ellos pasar por alto el contexto, socialmente duro y económicamente hostil, en cuyo marco los partidos concurrentes a las elecciones debían hilvanar cada uno su texto. Y ello sin edulcorar el fracaso del que se venía y sin juguetear frívolamente con una voluntad ciudadana que ya se manifestó cuando votó en las anteriores elecciones y a la que ahora había que pedirle con sumo respeto que lo hiciera de nuevo. Y no porque los electores se hubieran equivocado, sino porque los elegidos malgastaron en errancia culpable el voto que los llevó al escaño.
Marchó el emisario del CIS no sin detectar, cual mensajero del zar, malévolas miradas de algunos que hasta quisieran matarle –-metafóricamente, por supuesto--, sobre todo las de quienes no podían arrimar los datos de la encuesta a la sardina de sus intereses electorales. En el sondeo, el PP queda como ganador de las elecciones –escandaloso borrón y cuenta nueva sobre su corrupción sistémica--, aunque oscilando entre perder uno o hasta cinco escaños. Ciudadanos, pagando un evidente escoramiento a la derecha que hace que votantes suyos se deslicen más a la derecha, aparece con uno o dos diputados menos. El PSOE, perdido en un mar de indefiniciones sin encontrar el rumbo a pesar de las buenas medidas puntuales registradas en su cuaderno de bitácora, aparece dejando atrás en el Congreso en torno a diez o hasta doce escaños. ¡Ruina! Veremos en qué queda el pronosticado sorpasso por parte de Unidos Podemos, en cuyas filas brindan con proclamas de hegemonía y etiquetas recién impresas de “cuarta socialdemocracia” –la nueva-- ante datos que sí favorecen claramente a la formación morada. Atención: la lucha va a ser agónica, con las miras puestas en quienes desde el graderío contemplan la batalla. Hay en torno a un 34 por ciento de abstencionistas que tienen en sus manos el posible voto más preciado. Y quedan campaña electoral y urnas.
  1. Campaña para una política de verdad. Jueves 9 de junio.
Meses de campaña electoral permanente nos preceden. No obstante, no faltan los rituales, aunque sean en modo un tanto residual, que marcan la inflexión para entrar de nuevo oficialmente en campaña. El calendario emplaza. Y así se activará al máximo la rueda del acelerado girar de actos, discursos, presencia en medios, dejarse ver en las calles por parte de candidatos y candidatas… Sólo cabe esperar que ese girar no se quede en mera repetición de lo mismo, a modo de remedo de la más baja estofa del eterno retorno a pequeña escala. Mal nos irá a la ciudadanía española si en las semanas que median hasta el próximo 26 de junio todo se reduce a confirmar el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas.
Estamos ante una nueva convocatoria electoral, tras una más que efímera legislatura, liquidada por agotamiento de los plazos sin que se pudiera formar gobierno. Todos hablaron de fracaso, y toca ahora convertir lo que significa ese diagnóstico en una nueva posibilidad. Por ello, si los protagonistas más destacados de este proceso reiniciado no marcan distancias respecto a lo que supuso el que condujo a las anteriores elecciones generales, será difícil culminarlo con éxito. Elementos nuevos los hay, y algunos de singular relevancia. La coalición de Podemos e IU bajo la denominación de Unidos Podemos marca novedosamente la situación. En gran parte va a condicionar el debate político. Ya lo está haciendo. Será un error, sin embargo, dejar que la campaña electoral se plantee en los términos de con Podemos o contra Podemos. Tal polarización, extraña a la pluralidad generada desde las circunstancias políticas de España en los últimos tiempos, no beneficiaría ni a la misma formación morada. El pluralismo como valor democrático requiere un tratamiento más fino, como espera la inteligencia del electorado.
Estemos, pues, atentos, como los más interesados espectadores, una vez alzado el telón de un drama electoral en el que ciudadanas y ciudadanos no vamos a dejar de ser participantes. No debemos. Y no sólo por el hecho de ir a votar cuando se abran las urnas. Participar es seguir los debates electorales, reclamarlos, interpelar a los candidatos, exigir claridad a los partidos y, en el caso en que se milite en ellos, entrar de lleno en un juego democrático siendo capaces de mantener la exigencia y autoexigencia de que sea limpio. Y que cada cual responda, desde cómo va a quitarse de encima el PP la corrupción en que ha nadado, hasta cómo va a despejar el PSOE las indefiniciones que le aquejan, por ejemplo, en cuanto a política de alianzas. O desde cómo afrontará Podemos la gestión de sus propuestas programáticas, hasta cómo irá Ciudadanos más allá de medidas de regeneración democrática.
Las crisis serán las que no faltarán, aportando sus recurrentes elementos corales: la lucha contra el paro, la recuperación económica, la restitución de los derechos robados, la reconstrucción del dañado proyecto europeo, la reconfiguración constitucional del Estado… Son las cuestiones cruciales que, como decía el Ortega y Gasset en las páginas iniciales de aquella iniciativa suya que puso bajo El Espectador como rótulo, son las propias de una “vida española que nos obliga a la acción política”. Sabemos aquí y ahora que debe ser política de verdad, verdadera política con la verdad por delante. Queremos elecciones sin publicidad engañosa."
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2016.06.12 10:53 EDUARDOMOLINA J.A. Pérez Tapias. La derecha sabe, pero no contesta. El neoliberalismo ganó la partida hasta el día de hoy. La socialdemocracia claudicó al aceptar las premisas económicas neoliberales –Tercera Vía--, y ahí está atascada la socialdemocracia europea en una crisis que no remonta.

http://ctxt.es/es/20160608/Firmas/6554/26J-elecciones-campaña-PP-PSOE-bolg-TAPIAS.htm
"Hay que erradicar la corrupción política. ¿Pero qué dice el Partido Popular al respecto? En verdad, nada. Vacuas generalidades sobre el traído y llevado regeneracionismo y, a lo sumo, la declaración de algún lumbrera diciendo que eso de la corrupción depende de la (pecaminosa) naturaleza humana. Así, ante preguntas sobre hechos que tocan cuestión tan importante para la sociedad española y la honorabilidad de sus instituciones, el PP guarda silencio. Es decir, se calla todo lo que sabe, empezando por todo lo que sabe acerca de sí mismo. ¿O es que Luis Bárcenas, que era senador del Reino, además de tesorero del PP, no era conocido por nadie y sus actos quedaban en el más profundo secreto? Y de todo eso que queda bajo los rótulos de “Operación Gürtel” u “Operación Púnica”, ¿no hay nada que decir en serio, asumiendo responsabilidades políticas, que de las otras ya se ocupan los tribunales? No vale, como algunos pretenden, recurrir a fórmula tan usual en demoscopia como “no sabe, no contesta”. Sí saben y, siendo así, no contestan. Es más, saben que todos los demás sabemos y, a pesar de ello, no contestan. Si dicen algo es para evitar respuestas fehacientes ante preguntas tales como las que versan sobre la fianza de más de un millón de euros que el PP tiene que abonar por su presunta implicación en los pagos en negro de su economía sumergida. De escándalo.
El caso es que en medio de esta campaña electoral se ha colado una noticia que obliga al PP, y en especial a su candidato a la presidencia del gobierno, a pronunciarse. Hablamos del informe de la OCDE reconociendo que los ajustes aplicados en Europa, como “política de austeridad”, son negativos: frenan la economía hasta tal punto que impiden el necesario crecimiento para salir de la crisis. Justo lo que se viene diciendo desde hace años desde ese lado, considerado antisistema, en el que nos hemos situado los que hemos sido y somos contrarios a los abusos de la troika, al “gobierno de los banqueros” –Habermas dixit--, a la tiranía de los mercados, a la impotencia de la política y, por encima de todo, al castigo hecho caer sobre las espaldas de trabajadores –incluyendo parados--, pensionistas, mujeres, jóvenes…, todos los que han sufrido los recortes de unas políticas democidas. Sin embargo, aun llegando ese mensaje desde la OCDE, el PP no dice nada, es más, se ratifica en las políticas aplicadas, tan destructivas del Estado de bienestar como perjudiciales para la economía, como si todo lo ocurrido no tuviera nada que ver con el gobierno presidido por Rajoy. De nuevo, saben, y saben que sabemos sobre la culpa de tanto sufrimiento inútil, pero no contestan.
Con todo, no debe escapar al más somero análisis que la OCDE, organización del orden capitalista, al recoger en su informe la evidencia de que la llamada austeridad es contraria a la recuperación económica, no deja de alimentar la propia contradicción consistente en declarar a la vez que los recortes practicados fueron necesarios y, por ende, beneficiosos. Ya el FMI nos agasajó en diversos momentos con mensajes contradictorios de ese tipo, para así salvar la cara de los gobiernos neoliberales. Ahora, además, se hace planteando a la vez que no se apriete a un gobierno como el español con sanciones por incumplimiento de normativa antidéficit. Un regalo compensatorio para el PP en campaña. Una vez desenvuelto, lo que queda es que los demás partidos en liza, y la ciudadanía, desarmen el truco del regalo, desvelen la contradicción de la misma OCDE y exijan al PP que conteste.
  1. Socialdemocracia en discusión. Sábado 11 de junio.
Al levantarse por las mañanas, más de un candidato se planta, con la mejor cara que pueda, y pregunta: “Espejito, espejito, ¿hay alguien más socialdemócrata que yo?”. Y el espejo cobra vida de repente para partirse de risa.
La ficción no aguanta en serio una disputa como la que se está planteando en torno a la socialdemocracia. Esa señora lleva en crisis desde 1914, cuando el SPD votó, contra todo lo que había sostenido, los presupuestos para que Alemania entrara en la I Guerra Mundial. Rosa Luxemburg escribió La crisis de la socialdemocracia señalando contradicciones que hasta el día de hoy no se han superado. No obstante, pasada la guerra, no ya la Gran Guerra, sino II Guerra Mundial, la socialdemocracia conoció su esplendor. Fueron años en los que en el centro y norte de Europa hubo clima propicio para, mediante un gran pacto social y un pacto político entre la derecha civilizada (democristiana) y partidos socialdemócratas, construir el Estado de bienestar impulsando políticas acordes con derechos sociales. Las posibilidades de pleno empleo –gracias a una economía mixta y a políticas seriamente redistributivas, así como gracias a una energía barata-- permitieron que cuajara lo que era un pacto entre democracia y capitalismo para frenar presiones revolucionarias que pudieran venir de la órbita comunista.
Ese pasado dejó valiosísima herencia en términos de Estado social. Las cosas empezaron a cambiar con la crisis del petróleo de los setenta, encareciendo costes de producción, y después con la “caída del muro de Berlín” acabando con los regímenes comunistas y dejando el campo abierto para la expansión mundial del mercado capitalista. La revolución informacional suministró la base tecnológica para la globalización. Las coordenadas de la socialdemocracia “clásica” se disiparon, pues su marco era el Estado nacional. Y el neoliberalismo ganó la partida hasta el día de hoy. La socialdemocracia claudicó al aceptar las premisas económicas neoliberales –Tercera Vía--, con la buena intención de mantener políticas sociales. Pero esa cuenta no sale, y ahí está atascada la socialdemocracia europea en una crisis que no remonta.
El PSOE llegó tarde, por las circunstancias de España, a la construcción del Estado de bienestar. Hizo lo que pudo, que no fue poco, mas desde confusa amalgama de planteamientos socialdemócratas y políticas económicas neoliberales. Su debilidad ideológica jugó a favor de una élite escorada hacia posiciones socioliberales. Después, al hilo de la crisis, los ropajes socialdemócratas se sacaron del baúl. Iba de suyo que correspondían a la talla del PSOE. Y en ésas se estaba hasta que aparece Podemos, atemperando su anterior discurso rupturista con propuestas de corte socialdemócrata. Después de todo, sería una buena noticia para la familia, sólo que no es recibida así en plena batalla electoral. Desde el PSOE se percibe como llegada de intrusos para quedarse con la herencia del Abuelo; desde Podemos se pugna para presentar su programa como nueva versión de una socialdemocracia puesta al día. ¡Pues tengan cuidado por ambas partes! Nadie puede ostentar el monopolio de la socialdemocracia como planteamiento ideológico, pero todos deben saber que es una herencia, más allá de las disputas, que necesita radical renovación. Hay que pensar, más allá de coyunturas electorales, cómo reconstruir proyecto socialista en este complejo siglo XXI.
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  1. El ‘zas’ del CIS. Viernes 10 de junio.
En el día esperado, en la fecha oportuna, llegó el emisario del CIS y… ¡zas!, con golpe algo violento sobre la mesa, acaparando la atención de quienes impacientes le esperaban, dejó sobre ella los datos de su último estudio. Todos se arrojaron sobre ellos, ansiosos por ver los que afectaban a cada cual, pues si bien cada partido político contaba con información acerca de sus expectativas de voto, ahora se trataba del informe del Centro de Investigaciones Sociológicas, ese organismo “autónomo” que en España depende del Ministerio de la Presidencia. No había quien se privara de criticar los aliños de cocina demoscópica con que los datos de esos informes son tratados, pero en el fondo todos conceden consideración a un análisis con rigor científico sobre muestras suficientemente cuantiosas y variadas. El sesgo gubernamental que haya cada cual se lo descuenta según su criterio. Y ya estaban en ello cuando el susodicho emisario, antes de despedirse, obligó a los congregados a posar su vista en algunos datos que, sin excusas, debían tener en cuenta: la situación económica aparecía valorada como mala o muy mala por un 74,4% de los encuestados y llegaba hasta el 80,7 el porcentaje de quienes valoraban mal o muy mal la situación política.
Se trataba de apabullantes datos para reflexionar, debatir y actuar. Así, cuando cada uno de los allí concitados esperaba que el “zas” del informe del CIS rebotara sobre la cara de alguno de sus adversarios, lo cierto es que el metafórico golpe cuya onda se expandía imparable hizo mella en todos los congregados. Era una advertencia. Sería políticamente mortal para todos ellos pasar por alto el contexto, socialmente duro y económicamente hostil, en cuyo marco los partidos concurrentes a las elecciones debían hilvanar cada uno su texto. Y ello sin edulcorar el fracaso del que se venía y sin juguetear frívolamente con una voluntad ciudadana que ya se manifestó cuando votó en las anteriores elecciones y a la que ahora había que pedirle con sumo respeto que lo hiciera de nuevo. Y no porque los electores se hubieran equivocado, sino porque los elegidos malgastaron en errancia culpable el voto que los llevó al escaño.
Marchó el emisario del CIS no sin detectar, cual mensajero del zar, malévolas miradas de algunos que hasta quisieran matarle –-metafóricamente, por supuesto--, sobre todo las de quienes no podían arrimar los datos de la encuesta a la sardina de sus intereses electorales. En el sondeo, el PP queda como ganador de las elecciones –escandaloso borrón y cuenta nueva sobre su corrupción sistémica--, aunque oscilando entre perder uno o hasta cinco escaños. Ciudadanos, pagando un evidente escoramiento a la derecha que hace que votantes suyos se deslicen más a la derecha, aparece con uno o dos diputados menos. El PSOE, perdido en un mar de indefiniciones sin encontrar el rumbo a pesar de las buenas medidas puntuales registradas en su cuaderno de bitácora, aparece dejando atrás en el Congreso en torno a diez o hasta doce escaños. ¡Ruina! Veremos en qué queda el pronosticado sorpasso por parte de Unidos Podemos, en cuyas filas brindan con proclamas de hegemonía y etiquetas recién impresas de “cuarta socialdemocracia” –la nueva-- ante datos que sí favorecen claramente a la formación morada. Atención: la lucha va a ser agónica, con las miras puestas en quienes desde el graderío contemplan la batalla. Hay en torno a un 34 por ciento de abstencionistas que tienen en sus manos el posible voto más preciado. Y quedan campaña electoral y urnas.
  1. Campaña para una política de verdad. Jueves 9 de junio.
Meses de campaña electoral permanente nos preceden. No obstante, no faltan los rituales, aunque sean en modo un tanto residual, que marcan la inflexión para entrar de nuevo oficialmente en campaña. El calendario emplaza. Y así se activará al máximo la rueda del acelerado girar de actos, discursos, presencia en medios, dejarse ver en las calles por parte de candidatos y candidatas… Sólo cabe esperar que ese girar no se quede en mera repetición de lo mismo, a modo de remedo de la más baja estofa del eterno retorno a pequeña escala. Mal nos irá a la ciudadanía española si en las semanas que median hasta el próximo 26 de junio todo se reduce a confirmar el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas.
Estamos ante una nueva convocatoria electoral, tras una más que efímera legislatura, liquidada por agotamiento de los plazos sin que se pudiera formar gobierno. Todos hablaron de fracaso, y toca ahora convertir lo que significa ese diagnóstico en una nueva posibilidad. Por ello, si los protagonistas más destacados de este proceso reiniciado no marcan distancias respecto a lo que supuso el que condujo a las anteriores elecciones generales, será difícil culminarlo con éxito. Elementos nuevos los hay, y algunos de singular relevancia. La coalición de Podemos e IU bajo la denominación de Unidos Podemos marca novedosamente la situación. En gran parte va a condicionar el debate político. Ya lo está haciendo. Será un error, sin embargo, dejar que la campaña electoral se plantee en los términos de con Podemos o contra Podemos. Tal polarización, extraña a la pluralidad generada desde las circunstancias políticas de España en los últimos tiempos, no beneficiaría ni a la misma formación morada. El pluralismo como valor democrático requiere un tratamiento más fino, como espera la inteligencia del electorado.
Estemos, pues, atentos, como los más interesados espectadores, una vez alzado el telón de un drama electoral en el que ciudadanas y ciudadanos no vamos a dejar de ser participantes. No debemos. Y no sólo por el hecho de ir a votar cuando se abran las urnas. Participar es seguir los debates electorales, reclamarlos, interpelar a los candidatos, exigir claridad a los partidos y, en el caso en que se milite en ellos, entrar de lleno en un juego democrático siendo capaces de mantener la exigencia y autoexigencia de que sea limpio. Y que cada cual responda, desde cómo va a quitarse de encima el PP la corrupción en que ha nadado, hasta cómo va a despejar el PSOE las indefiniciones que le aquejan, por ejemplo, en cuanto a política de alianzas. O desde cómo afrontará Podemos la gestión de sus propuestas programáticas, hasta cómo irá Ciudadanos más allá de medidas de regeneración democrática.
Las crisis serán las que no faltarán, aportando sus recurrentes elementos corales: la lucha contra el paro, la recuperación económica, la restitución de los derechos robados, la reconstrucción del dañado proyecto europeo, la reconfiguración constitucional del Estado… Son las cuestiones cruciales que, como decía el Ortega y Gasset en las páginas iniciales de aquella iniciativa suya que puso bajo El Espectador como rótulo, son las propias de una “vida española que nos obliga a la acción política”. Sabemos aquí y ahora que debe ser política de verdad, verdadera política con la verdad por delante. Queremos elecciones sin publicidad engañosa."
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2016.05.25 12:45 EDUARDOMOLINA Entrevista Miguel Urban. "Un Gobierno encabezado por Unidas Podemos es el único que puede dar la batalla a la 'troika", alerta del auge de la ultraderecha en Europa a costa de la socialdemocracia y cree que la vacuna está en "procesos de respuesta social en la calle" como el 15M o Nuit Debout

Por Aitor Riveiro
http://www.eldiario.es/politica/Gobierno-encabezado-Unidas-Podemos-batalla_0_518998833.HTML
"Miguel Urbán (Madrid, 1980) recibe a eldiario.es en la oficina de eurodiputado que tiene abierta en Madrid a pocas horas de que se conozca el resultado definitivo de las elecciones presidenciales en Austria. La entrevista se hace con el convencimiento de que el ultraderechista Norbert Hofer se hará con la Jefatura de Estado de un país cargado de simbolismo. El voto por correo, sin embargo, dio una vuelta al resultado y finalmente el próximo presidente de Austria será el verde Alexander Van der Bellen.
El análisis que hace Urbán de los motivos que han llevado al FPÖ a rozar el 50% de los votos en el corazón de Europa se sostiene pese a la derrota. Lo tiene plasmadao en su libro El viejo fascismo y la nueva derecha radical. El eurodiputado ha recorrido el continente desde que accedió al cargo con especial ojo en la crisis de los refugiados sirios y afganos. Ha estado en los países que hacen de tapón a la llegada de las centenarse de miles de personas que huyen de la guerra: Grecia, Macedonia, Hungría. Y allí se ha topado con el ascenso de la extrema derecha: "Europa ha invertido en recortes y en desigualdad y lleva años practicando una política de fronteras xenófoba. Ha sido el caldo de cultivo perfecto", señala
Urbán habla sobre las elecciones generales del 26 de junio y cree que la unión de Podemos e IU (que denomina 'Unidas Podemos', en femenino), con otros partidos y con las confluencias catalana, gallega y valenciana, es la única alternativa a la "papeleta única" de PP, PSOE y Ciudadanos e ironiza: "Podrían hacer un logo conjunto y presentarse". También sobre el futuro de Podemos tras las elecciones.
El candidato de la ultraderecha ha estado bien cerca de resultar elegido presidente en Austria.
Es un hecho inédito en Europa. Hubiera sido el primer jefe de Estado de extremaderecha desde los años 30, lo que nos lleva a etapas muy oscuras de nuestra historia. Es como en la frase de Gramsci, que cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer, en ese claroscuro nacen los monstruos. Y estamos viendo monstruos en Europa. El FPÖ comparte en Europa grupo parlamentario con el Frente Nacional, la Liga Norte, el Partido de la Libertad de Geert Wilders y otros xenófobos y racistas. En uno de los debates presidenciales en Austria un ciudadano musulmán preguntó al candidato ultra, Norbert Hofer, por qué le tenía que votar; y el candidato le recomendó que no le votara, que no le convenía. Es muy ilustrativo.
¿Qué explica que la ultraderecha pueda llegar a la Jefatura de Estado en un país como Austria, con todas las connotaciones que tiene, en la Europa del siglo XXI?
Hay elementos austricos y europeos. En Austria no hubo un proceso de desnazificación como hubo en Alemania aunque no muy intenso. Ya en 1949 el partido predecesor del FPÖ encabezado por exdirigentes de las SS austriacas logró un 11% de los votos. Otro factor es la crisis de los partidos tradicionales y especialmente de la socialdemocracia, que es la crisis del proyecto europeo que hemos conocido hasta ahora. Ese espacio político que ha abandonado la socialdemocracia al pasarse al social-liberalismo para aceptar políticas de austeridad y de recortes en derechos civiles lo está ocupando una amalgama de fuerzas desde los márgenes del sistema.
¿Y cómo puede ser que el espacio que deja libre la socialdemocracia lo ocupe la extrema derecha?
El programa electoral del FPÖ no se posiciona contra el Estado del bienestar. Lo defiende para los austriacos y las austriacas. Y enfrentan a las clases populares, históricamente votantes de la socialdemocracia, con los recién llegados, que están un poco peor.
¿No hay otros partidos alternativos que puedan llegar a esas clases populares?
La polarización que hemos visto en Austria ha llevado a que por primera vez ni socialistas ni conservadores estén en la segunda vuelta. Por desgracia en la mayoría de los países el espacio lo está ocupando la extrema derecha gracias a una Europa que ha invertido en recortes y en desigualdad y que lleva años practicando una política de fronteras xenófoba. Ha sido el caldo de cultivo perfecto. Pero donde ha habido procesos de respuesta social en la calle a la crisis y a las medidas de recortes la extrema derecha no ha tenido espacio político. Y son opciones progresistas y de cambio en favor de la mayoría social las que ocupan ese espacio. Por eso ni en Portugal ni en España existen partidos de extrema derecha con representación.
En Grecia sí lo hay, por ejemplo.
La extrema derecha en Grecia no ha subido desde los años 90 prácticamente ni un punto. El triunfo de la extrema derecha en Europa es que han penetrado en las políticas públicas. Si a Marine Le Pen le preguntamos por su mayor logro diría Manuel Valls sin ningún tipo de dudas porque el PSF ha asumido gran parte de la lógica lepenista. En Francia la única alternativa política a Le Pen se llama Nuit Debout. Son los únicos que no intentan girar su discurso hacia la extrema derecha y que están planteando una alternativa diferente. Le Pen lo sabe y les está atacando más que a François Hollande.
En Hungría el partido Jobbik, que organizó razzias contra los inmigrantes y hace patrullas de control de fronteras, puede superar el 20%, en Dinamarca se ha aprobado una ley que permite expropiar joyas a los refugiados con el voto de los socialdemocracia, en Noruega gobiernan los democristianos con el apoyo del partido de Anders Breivik.
Las instituciones europeas siguen fiando la salida de la crisis a las políticas de austeridad. Este lunes sabíamos que Mariano Rajoy se ha comprometido en una carta a acometer nuevos recortes si revalida el Gobierno tras el 26J. ¿Puede soportar España otros 8.000 millones de recortes?
El Eurogrupo hablaba de 10.000 millones hace un mes, no sabemos a qué atenernos. El problema es que la gente no puede aguantar más recortes. Y esa cifra es prácticamente lo que ha recortado el PP en esta legislatura. ¿De dónde lo quiere sacar? Siempre piden esfuerzos a las clases populares y nunca se habla de ingresar más. Porque todos ellos tienen su dinero en Panamá.
¿Qué Gobierno dirá 'no' en España a la troika?
Un Gobierno encabezado por Podemos y las confluencias, por Unidas Podemos, es a día de hoy el único que puede dar la batalla de decir que no a la troika. Debemos tener un Gobierno que vaya a Bruselas no a negociar que su amigo Cañete sea comisario sino que no tengamos 9.000 millones de recortes. Hay que meter el tema de la UE en la campaña electoral, que tiene muy poco peso en los debates nacionales.
¿Es algo que solo pasa en España?
Vengo de Italia de estar en Lampedusa y Sicilia visitando centros de internamiento y he podido ir a Nápoles a acompañar al alcalde en su campaña electoral y Europa está muy presente en el debate público. En Grecia, en Portugal, países de nuestro entorno, también. Nosotros no hablamos. Que no metamos el TTIP es un error y Podemos e IU van a intentar meterlo. La gente tiene que votar sabiendo que elegir a PP, PSOE o Ciudadanos es votar a favor del TTIP o del CETA [acuerdo de libre comercio con Canadá] y de que tengamos más recortes. Ciudadanos, PSOE y PP podrían hacer un logo conjunto y presentarse. Pensaba que lo harían después del acuerdo entre PSOE y Ciudadanos [ríe].
¿Podrá quitarse esa etiqueta Pedro Sánchez durante la campaña?
¿Querrá quitársela? Solo hay que ver al Grupo Prisa, que dice que PP y Podemos radicalizan y que PSOE y Ciudadanos llegan a acuerdos. Hay un sector de la oligarquía de este país que está muy cómoda con una nueva derecha más neoliberal que acuerde con un partido socialista que ha dejado de serlo, al menos en su dirección. Hubiera sido interesante que se le hubiera preguntado a los afiliados del PSOE cuál era su preferencia de acuerdo.
Hubo un referéndum y ganó el sí al acuerdo con Ciudadanos.
Era lo único que había encima de la mesa mientras que nosotros sí que pusimos dos opciones. Pero más allá de eso me gustaría saber qué opinan los militantes socialistas del TTIP, sobre 9.000 millones más de recortes y con quién creen que pueden enfrentarse mejor a esto, con Podemos o con Ciudadanos. De hecho, en el BCE solo oigo cosas buenas de Ciudadanos, es increíble.
Hablaba antes de la polarización en Europa y en España vamos a una campaña similar. Desde Podemos se abona este mensaje: nosotros o el PP. ¿Cree que funcionará esa campaña?
El acuerdo Ciudadanos-PSOE era una gran coalición en diferido porque en ese momento con la que está cayendo con el PP es muy complejo llegar a un acuerdo con Rajoy. Pero aunque haya tres papeletas representan las mismas recetas económicas en Europa y en España. Otra cosa es que la base social del PSOE no represente eso. No se puede entender Podemos sin una ruptura histórica del electorado y las bases del PSOE.
¿La unión con IU es una estrategia electoral o va más allá?
A día de hoy responde a una estrategia electoral y a mí me gustaría que fuera más que una estrategia electoral. Pero eso será después del 26J. Antes del 20D ya hubo un esfuerzo grande que se expresó en las confluencias, donde ya estaba IU en Galicia y Cataluña. Ante la segunda vuelta de las elecciones la alarma que produce el acuerdo Ciudadanos-PSOE demuestra lo que algunos llevamos tiempo diciendo: que la dirección del PSOE no gobierna para sus bases sino para una minoría. Esto ha quedado nítido. ¿Qué Gobierno va a resistir otra carta como la que el BCE mandó a Zapatero en 2010?
¿Uno presidido por Podemos o no hace falta que el presidente sea de Podemos?
Tiene que estar presidido por Podemos, sino no hay ninguna garantía de que aguante. Y aunque esté presidido por Podemos no hay garantía de que aguante si no hay dos elementos centrales. La primera presión por abajo, poder popular. Tiene que haber responsabilidad colectiva para que a nadie le tiemblen las piernas y acepte el chantaje de los poderosos y de la UE. La segunda, no estar solos. No podemos ir solos a esta batalla.
¿Y con quién van a esta batalla?
El Gobierno portugués ya le ha doblado la mano al Eurogrupo rebajando las pretensiones de recortes. Esperemos que no vayamos solo con Gobierno sino con movimientos populares como Nuit Debout y otros que puedan surgir y que planteen una alternativa diferente. Es la idea del Plan B que estamos impulsando, que ningún pueblo se vea solo ante el chantaje de las instituciones sino que pueda haber una respuesta europea. La desobediencia a los tratados de la UE tal y como los conocemos es la única forma de construir una Europa diferente, de los pueblos y de la solidaridad. Por eso el 28 de mayo en casi todas las capitales de Europa vamos a salir a reivindicar techo, dignidad, trabajo y no pagar deudas ilegítimas.
Decía que el objetivo de Podemos tiene que ser crear un "poder popular". ¿Para qué?
Para resistir a la troika y para poder cumplir el programa. Pablo [Iglesias] siempre lo ha dicho, aunque llegues al poder no siempre puedes hacer tu programa. Para evitarlo hay que intentar que el poder no lo tenga solo un presidente, sino el pueblo. Y que las responsabilidades no sean solo de una persona con coleta por muy maravillosa que sea no es justo ni razonable para él ni para el resto. Fue uno de los elementos que puso encima el 15M.
Retomando la pregunta que me hacías antes, más allá de lo electoral nos interesa que en campaña haya un proceso de sinergia de la gente de Podemos con las de la confluencia, con IU, Compromís y demás y con mucha gente que se sienta apelada a hacer una campaña que va a ser histórica. Y que eso no se rompa el 27 de junio, que la gente deje de ser espectadora y se conviertan en actrices y actores. Tiene que haber una convergencia tras el 26J.
¿Pero una convergencia orgánica?
No, hay que crear espacios de encuentro de construcción de ese poder popular que vaya más allá de las estructuras de partido. Es la mejor fórmula de que cuando Unidas Podemos gane las elecciones se pueda una parte del programa.
El paso hacia un movimiento popular obligaría a reformar las estructuras de Podemos, que se planteó en Vistalegre como una maquinaria de guerra electoral con una dirección ágil frente a procesos más horizontales. ¿Irán a un Vistalegre II, ese "animal mitológico" en palabras de Íñigo Errejón?
Debe haberlo para tener una organización más adecuada para construir poder popular y no para ganar elecciones. Para mí no existe la contradicción y creo que la mejor forma de ganar elecciones es construir poder popular y era lo que proponíamos con Pablo Echenique en el documento 'Sumando Podemos'. Vistalegre murió cuando Echenique llegó a la Secretaría de Organización. Ahora estamos en un impasse, pero el modelo Vistalegre ha hecho tantas aguas por todos lados.
¿Y qué modelo propone usted?
Lo que veo es que el documento 'Sumando Podemos' también tenía problemas. No hay un sistema perfecto hasta que se pasa a la práctica. Hay que ser lo suficientemente flexibles para cambiar lo que no sirve. A veces hacemos modelos muy complejos y cuanto más grande es una organización más simple tienen que ser el modelo organizativo. Hay que fomentar la participación, el modelo tiene que servir para empoderar y no para restar poder a la base. Vistalegre intentó convertir un movimiento popular en un partido y ahora el reto es dejar de ser un partido para ser más movimiento.
Errejón e Iglesias también han hablado de que Podemos vaya hacia un movimiento popular. ¿Cuáles son las diferencias?
Ahora todo el mundo nos está dando la razón. Hablábamos de descentralización territorial y ahora se habla de descentralización territorial; decíamos que las listas plancha eran una mala idea y en cierta medida se han eliminado; decíamos que no era lógico que el que ganara se lo llevaba todo y vamos a ir a listas más proporcionales; ahora todo el mundo habla de cuidar a los círculos. No me voy a pelear por cosas en las que estemos de acuerdo. Habrá que darle salida a otros elementos como las corrientes de opinión que existen en Podemos y que lo lógico es que puedan expresarse no como lucha de puestos sino como diferencias políticas en un paraguas común.
¿Habrá que hacer asambleas también a nivel autonómico?
El debate es si serán antes o después. En Cataluña están con una gestora y podrían hacerla antes igual que Cantabria, La Rioja, Galicia o Euskadi las han hecho.
¿Y en Madrid?
En Madrid no estamos con una gestora en parte gracias a la lista PGM [Podemos Ganar Madrid, que en el proceso interno encabezó Miguel Urban y que perdió frente a la liderada por Luis Alegre]. Ha habido altura de miras y sensatez porque lo importante era mirar hacia fuera y no hacia dentro. Lo lógico es que se haga una asamblea ciudadana en Madrid para dirimir cuál es la mejor organización.
¿En qué términos?
Me gustaría que tengamos un debate de ideas. Qué queremos hacer para Madrid. Qué queremos construir en Madrid. Cómo queremos tener la organización en Madrid. Hemos hablado de si unos dimitían y otros no pero, ¿cuáles son las diferencias políticas? La mía fue la única candidatura que iba con un proyecto de Madrid. Me gustaría que el resto lo haga.
¿Encabezará una candidatura otra vez?
Lo decidirá una vez más la gente. No es una decisión personal sino colectiva porque cuando te presentas implicas a mucha gente. Y tiene que decidirlo esa mucha gente. Veremos cuál es la situación en ese momento pero yo siempre he estado dispuesto a trabajar por Madrid. Normalmente Madrid se confunde con lo estatal y es muy pernicioso porque nunca hay un proyecto para Madrid. Personalmente, creo que es un reto."
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