Mujeres solteras en Lagos

Paul Mason: La globalización ha muerto y los supremacistas blancos han triunfado. Los progresistas deben construir de una alternativa al fracasado modelo neoliberal. Dedicar sus recursos y su capacidad intelectual a crear un sistema alternativo, como hicieron Keynes y Roosevelt.

2016.11.13 10:17 EDUARDOMOLINA Paul Mason: La globalización ha muerto y los supremacistas blancos han triunfado. Los progresistas deben construir de una alternativa al fracasado modelo neoliberal. Dedicar sus recursos y su capacidad intelectual a crear un sistema alternativo, como hicieron Keynes y Roosevelt.

http://www.eldiario.es/theguardian/globalizacion-muerto-supremacistas-blancos-triunfado_0_579192767.html
""Me siento en un garito (…), inseguro y asustado", escribió W.H. Auden en 1939, poco antes de que estallara la II Guerra Mundial. Hoy, toda la izquierda y todo el mundo humanista y progresista se sienta en sus modernos garitos —cafeterías abarrotadas de precarios jóvenes de todo el mundo— y afronta un hecho: que la globalización ha muerto y que EEUU perderá su carácter de superpotencia.
Donald Trump no ha ganado las elecciones presidenciales gracias a la clase obrera blanca, sino a millones de ciudadanos de clase media y buena educación que, tras buscar en el fondo de su alma, debajo de todos sus conceptos, han encontrado a un sonriente supremacista y grandes reservas de misoginia sin usar.
Los académicos debaten sobre los motivos del crecimiento de la ultraderecha en las democracias burguesas. Se preguntan si su origen está en la emigración o en las dificultades económicas. Sin embargo, ese debate siempre ha sido estéril en EEUU. En efecto, el aumento de la emigración en economías cuyo crecimiento sólo permite trabajos mal pagados alimenta inevitablemente a la derecha en ausencia de un movimiento obrero fuerte y progresista. Pero el caso de Estados Unidos es distinto.
EEUU "ganó la guerra" de la recuperación tras la crisis de 2008. Estabilizaron sus bancos y se decantaron desde el principio por la expansión monetaria. De hecho, el crecimiento real de los salarios lleva cinco años alrededor del 4% anual. Y ese no es el único factor que justificaba la confianza de Hillary Clinton. Sus encuestadores eran conscientes del fuerte aumento demográfico de sectores que apoyan el progresismo: enormes cantidades de madres solteras, poblaciones negras e hispanas, matrimonios homosexuales y un número cada vez más alto de graduados universitarios. Sin embargo, subestimaron la fragilidad de su ideología y sus grandes reservas de miedo y odio, incluso entre los educados ejecutivos.
El sociólogo Roger Peterson afirma que se trata de un cambio en el status del antiguo grupo dominante el que empuja al electorado a la extrema derecha. De ser así, tendríamos que buscar el origen en el mayor cambio de status de la historia: la conmoción reproductiva que se produjo hace cincuenta años, cuando la píldora llevó a las mujeres a las salas de juntas, les puso en puestos de poder y, sobre todo, les dio control sobre cuándo, cómo y con quién mantenían relaciones sexuales.
Muchas figuras clave de los medios de comunicación derechistas se dedican a lanzar amenazas de muerte y violaciones contra mujeres famosas. Pero eso sólo es la espuma del profundo lago de bilis en el que nadan algunos hombres. No se pueden cambiar 40.000 años de control social biológico sin que se produzca un contragolpe negativo. Antes de atormentarse con la traición racial que los blancos anglosajones de Estados Unidos cometieron el día 8, tenemos que hacer un esfuerzo por comprender la traición de género.
Cuando Trump dijo que sus salidas de tono sobre agarrar a mujeres "por el coño" eran simples "conversaciones de vestuario", algunas estrellas antisexistas del deporte replicaron que eso no pasaba en sus vestuarios. Sin embargo, Trump tenía razón. Muchos hombres del mundo desarrollado sienten pánico ante la liberación económica y sexual de las mujeres. Olvídense de las cenas en Wall Street, los mensajes de correo electrónico y la neumonía: lo que no pudieron soportar algunos hombres —con educación universitaria o sin ella— fue el sexo de Hillary Clinton.
En cuanto a la emigración y los grupos étnicos, el impulso que ha llevado a Trump al poder resulta fácil de entender si se tiene en cuenta su talento para el mensaje subliminal. Cada vez que decía "construiremos un muro para detener a los mexicanos", los votantes captaban el mensaje secundario subyacente: recuperaremos la segregación de los negros. Los heroicos y reflexivos graduados negros que han acuñado el lema "las vidas de los negros importan (Black Lives Matter)" serán las primeras víctimas de la furia del supremacismo blanco anglosajón.
No estamos ante una revuelta bidimensional contra la pobreza y el estancamiento de los salarios, sino ante una revuelta tridimensional contra las consecuencias del neoliberalismo, tanto en sus aspectos positivos como en los negativos. La economía de libre mercado desató dos fuerzas que entraron en colisión: el rápido aumento de las desigualdades y una vía para que las mujeres, los negros y los homosexuales puedan llegar a la élite. Y los damnificados dieron la situación por buena mientras el neoliberalismo ofrecía crecimiento económico y un futuro mejor.
Sin embargo, el neoliberalismo ha dejado de funcionar. Está roto. Si sobreviviera, sólo podría asegurar un crecimiento zombie apoyado en el dinero de los bancos centrales y en un estancamiento peor que el actual. Pero no sobrevivirá. El verano pasado pronostiqué que si no se ponía fin a la economía de desigualdades altas, deuda alta y productividad baja, la gente votaría por desmantelar el orden global. Con el Brexit y con Trump, dicho proceso es inexorable. Y la siguiente ola del maremoto llegará el 4 de diciembre, con los plebiscitos de Italia y Austria.
En las próximas semanas, los músculos que llevamos tiempo sin usar se van a ver sometidos a una tensión extraordinaria. Como la generación de Auden, intentaremos "aferrarnos al día a día". Pero hay un grupo de personas que tendrán que afrontar la realidad de una vez por todas: los economistas, periodistas, funcionarios, banqueros y analistas políticos que han menospreciado la idea de la amenaza existencial. Afirmaban que el capitalismo de los últimos 30 años no era más que la esencia del sistema revelado, un sistema que no se alcanzaría hasta conseguir la privatización de todos los hospitales y la eliminación de todos los sindicatos. Y se equivocaban. Tienen que dedicar sus recursos y su capacidad intelectual a crear un sistema alternativo, como hicieron sus homólogos en la época de Keynes y Roosevelt.
La izquierda va a decir muchas cosas sobre la "desconexión" con los valores de la "clase obrera". Sólo serán tonterías, tanto de principio como de explicación sobre lo que ha pasado. En todos los estados de EEUU hay trabajadores que apoyan a las clínicas abortivas u organizan sindicatos con empleados de Walmart o inmigrantes del sector de la limpieza. Los que afirmen que la izquierda se tiene que "reconectar" de algún modo con mentes llenas de supremacismo y misoginia deberían terminar la frase: ¿mediante qué procedimiento? ¿lanzando a nuestras hermanas y hermanos al frente? Los poetas y mineros de las Brigadas Internacionales de hace ochenta años no fueron a la guerra con este argumento: "los fascistas tienen parte de razón".
No se trata de reconectar nada. Al igual que en Gran Bretaña, la derecha xenófoba de Estados Unidos es una minoría a la que debemos y podemos derrotar. Sólo hay que reconstruir la coalición política que sirvió para ganar la II Guerra Mundial y conseguir el New Deal: la izquierda, los sindicatos, las minorías étnicas, la clase media liberal y los sectores de Wall Street y la élite estadounidense que no están dispuestos a cruzarse de brazos mientras los aspirantes a Trump llevan a la práctica sus "conversaciones de vestuario".
Crear una historia común que ponga la defensa de la interconexión global, la tolerancia étnica y la igualdad sexual en el centro de todo no es particularmente difícil. Pero hay que contarla de forma convincente; y, para ello, el Partido Demócrata debe tener el coraje de aprender la lección que el laborismo británico ha empezado a aprender: dejar de poner a representantes desacreditados de la élite en lo más alto de las papeletas electorales."
submitted by EDUARDOMOLINA to podemos [link] [comments]


2014.10.11 18:42 feminismos-madrid Defender la democracia es defender la igualdad

Análisis: la precariedad tiene rostro de mujer
Las medidas que se están tomando por parte de los poderes públicos para afrontar una de las peores crisis que ha vivido nuestro país están agudizando las desigualdades sociales que ya existían. Las mujeres venimos de una situación de desigualdad previa que las políticas de austeridad y los recortes en protección social no han hecho más que empeorar. La gestión de esta crisis por parte de las élites económicas y políticas no sólo atenta contra nosotras porque formamos parte del esa mayoría social empobrecida, sino porque sus políticas agravan y acrecientan las desigualdades de género y minan nuestros derechos. No hay más que mirar alrededor; nuestras madres, nuestras amigas, nuestras abuelas, nuestras compañeras de trabajo, todas nosotras hemos visto nuestras legítimas exigencias estrellarse contra una realidad política que cada vez avanza más hacia un pasado del que llevamos mucho tiempo luchando por salir. La brecha salarial está creciendo y, como consecuencia de la crisis, mientras las mujeres trabajamos igual, ganamos hasta un 22,5% menos por lo mismo. Somos también nosotras las que más sufrimos la precariedad laboral, desempeñando la mayor parte de trabajos a tiempo parcial y mal pagados, que impiden nuestra autonomía económica. Componemos el colectivo más afectado por los desahucios como consecuencia de la mayor vulnerabilidad social a la que estamos sometidas. Trabajamos fuera, pero también seguimos trabajando dentro de casa, ya que el reparto desigual de los cuidados hace que se mantengan dobles - y triples - jornadas laborales. Somos muchas mujeres de este país las que nos hemos quedado en casa o hemos vuelto a casa para cuidar de abuelos y abuelas sin centro de Salud, para cuidar a nuestros familiares sin ley de dependencia, o para cuidar a nuestros hijos sin guardería gratuita o sin comedor escolar. Este es el particular exilio interior de las mujeres, mucho más invisible que otros, mucho más solitario.
Dado que venimos de un modelo tradicional en el que gran parte de los cuidados y trabajos para la reproducción de la vida y de la sociedad se dejaban a cargo de las mujeres, todo el desmantelamiento que hemos vivido del sistema de protección social de estos años (educación, sanidad, derechos) repercute doblemente en la vida de las mujeres. El cierre de hospitales, de centros de día para mayores o de guarderías -es decir la eliminación de servicios públicos de atención a menores y dependientes- hace que esas personas vuelvan la mirada a las familias, último reducto de protección y cuidados, en donde son las mujeres las que asumen la mayor parte de ese trabajo. Los recortes en el empleo público y el aumento de la precariedad laboral generalizada –de la que forma parte la desprotección frente al despido o no contratación por embarazo- no hacen sino agravar esta situación de desigualdad y son caldo de cultivo para la exclusión social de muchas mujeres. La reforma laboral y la desprotección de las mayorías trabajadoras frente a unas élites económicas que tienen las leyes a su servicio afecta enormemente a las posibilidades de conciliación familiar y corresponsabilidad y deja en las familias, y en consecuencia en las mujeres, el grueso de la responsabilidad de los cuidados y la sostenibilidad de la vida.
Las consecuencia de esta crisis y de la gestión política de las élites dominantes tiene efectos devastadores en nuestras vidas. Algunas mujeres estamos expuestas a condiciones de máxima inseguridad como consecuencia de la falta de medios materiales para hacer efectiva la protección contra la violencia machista. El cierre de centenares de casas de acogida para las mujeres en peligro de maltrato o los recortes en los servicios de atención especializados también tiene responsables y son uno de los aspectos de esta crisis. Hemos asistido también al ahogamiento presupuestario de centros independientes como el Instituto de la Mujer, o al desmantelamiento parcial del Ministerio de Igualdad, que ha que pasado a entrar en el Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales. En esta "nueva" Secretaría de Igualdad los recortes han llegado a más del 50% en los últimos años y el presupuesto destinado a prevenir la violencia contra las mujeres se ha reducido más de un 30%. En ámbitos específicos, como la salud, hemos visto como se han eliminado revisiones preventivas, como es el caso de las mamografías y otros, o cómo se ha excluido del derecho a la maternidad por inseminación a mujeres lesbianas o solteras.
En definitiva, los recortes y el desmantelamiento de los sistemas de protección y bienestar social son una amenaza para la igualdad de oportunidades y para los derechos sociales y laborales de las mujeres. En PODEMOS consideramos que estos años de expolio económico y social que hemos vivido no han hecho sino evidenciar que para la casta, la crisis es también una excusa para desmantelar los pequeños pero irrenunciables avances conquistados por nosotras. Recuperar lo que es de todas y todos y que ha sido acaparado por parte de aquellos que llevan años haciendo negocio con ello es fundamental para recuperar la soberanía, pero no PODEMOS defender y profundizar en las conquistas sociales sin poner el foco en lo que en términos democráticos supone la merma de los derechos efectivos de la mitad de la población. Por ello, construir una mayoría social con potencial de cambio democrático pasa por incluir necesariamente relaciones paritarias y promover las condiciones sociales y materiales que las hagan posibles.
Por ello PODEMOS resuelve lo siguiente:
Una de las principales prioridades políticas de PODEMOS es la implantación de un Plan de Rescate Ciudadano que incluya una ampliación del sistema de bienestar, extendiendo el derecho a la educación al periodo de 0 a 3 años y construyendo un cuarto pilar del Estado de bienestar que garantice la atención a la dependencia a través de servicios públicos de calidad. Este plan se financiaría mediante una reforma fiscal progresiva y la convergencia de España con el resto de la Unión Europea en gasto social en relación con el PIB. Los gobiernos de la casta, con sus políticas de recortes, nos impiden nuestro derecho a la maternidad y a la formación de una familia. Nos condena a las mujeres a hacernos cargo en solitario del cuidado de los hijos, asumiendo dobles y triples jornadas de trabajo para que la familia salga adelante. Por eso reivindicamos permisos de maternidad y paternidad iguales, intransferibles y disfrutados al mismo tiempo, escuelas infantiles públicas, gratuitas y de calidad desde los 0 años y una red de establecimientos públicos y gratuitos de atención a la dependencia suficiente para atender a todas las personas mayores y dependientes de nuestro país. Este plan de inversiones públicas reactivaría la actividad económica, cubriendo urgentes necesidades sociales y creando empleo de calidad. El cuidado de las personas, indispensable para que una sociedad subsista, tiene que ser repartido de una forma equitativa tanto en el ámbito doméstico (corresponsabilidad) como a escala social: para ello es fundamental que el Estado y las instituciones cumplan su parte.
Además, PODEMOS considera prioritario poner en marcha políticas orientadas a eliminar la desigualdad salarial y la mayor precariedad laboral que sufren las mujeres. En este sentido la primera medida debe ser la derogación de las últimas reformas laborales aprobadas por los partidos de la casta, que han fomentado la temporalidad y la precariedad en el empleo, con un efecto particularmente grave sobre las mujeres. Nos preocupa especialmente la desprotección generalizada que sufren las mujeres que trabajan en el hogar, sin acceso a derechos sociales y a protección social, y defendemos la necesidad de que el Estado haga esfuerzos concretos para extender a estas trabajadoras las garantías y derechos de las que disfruta el resto de personas asalariadas.
Otro elemento fundamental del Plan de Rescate Ciudadano debe ser el incremento de la cuantía de las pensiones no contributivas, que reciben sobre todo mujeres que no han tenido la oportunidad de desempeñar trabajos remunerados durante suficiente tiempo como para tener derecho a una pensión contributiva. Esta medida es fundamental para paliar la actual situación de pobreza y exclusión social que sufren miles de mujeres mayores.
Finalmente, es necesario un aumento de los recursos destinados a la prevención de la violencia de género y a la atención a las víctimas. El Derecho penal no puede ser la única respuesta a la violencia machista; es imprescindible introducir en el sistema educativo contenidos relacionados con la igualdad y las relaciones afectivo-sexuales. Además, el Estado debe garantizar una atención suficiente a las víctimas, tanto mujeres como menores de edad: casas de acogida, atención médica, social y psicológica, y planes de reinserción laboral para fomentar la autonomía económica de las víctimas). La legislación en materia de violencia de género necesita una adecuada dotación de recursos para ser efectiva.
No podemos permitir retrocesos en materia de igualdad porque sin nosotras no hay democracia posible. Vamos a pelear por la igualdad y por nuestros derechos y vamos a ganar.
Resolución avalada por el Círculo Podemos Feminismos de Madrid y suscrita por las personas que se indican a continuación.
Carolina Bescansa. Socióloga. Podemos
Pablo Echenique-Robba. Eurodiputado de Podemos.
Teresa Rodriguez. Eurodiputada de Podemos.
Tania González Peñas. Eurodiputada de Podemos.
Lola Sánchez Candeltey. Eurodiputada de Podemos.
Juan Carlos Monedero. Profesor universitario. Podemos
Íñigo Errejón. Politólogo. Podemos
Jorge Lago. Editor. Podemos
Olga Rodríguez. Periodista
Amaia Pérez Orozco. Feminista. Economista.
Justa Montero Corominas. Feminista, Experta en Género.
Nacho Vegas. Músico
Luis Alegre Zahonero. Profesor universitario, Podemos
Santiago Alba Rico. Escritor y filósofo.
Nacho Álvarez Peralta. Economista. Podemos
Beatriz Gimeno Reinoso. Escritora. Feminista. Podemos Feminismos.
Miguel Urbán Crespo. Gestor cultural. Podemos
Alba Méndez. Equipo técnico de la Asamblea Ciudadana "Sí se puede".
Lidia Falcón. Abogada, feminista.
Yayo Herrero Lopez. Ecologistas en Acción.
Julio Martínez-Cava Aguilar. Equipo técnico de la Asamblea Ciudadana "Sí se puede".
Carlos Fernández Liria. Filósofo.
Jorge Moruno Danzi. Sociólogo.
Caterina Muñoz Luceño. Productora La Tuerka.
Dina Bousselham. Politóloga y activista social.
Carlos Guijarro Macarrón. Equipo La Tuerka.
Coral Herrera Gomez. Escritora feminista queer.
María José Aguilae Idáñez. Catedrática de trabajo social y servicios sociales.
Lina Gálvez, catedrática de Economía.
Ria Rehberg. Activista por los derechos de los animales.
Gema González de Chavez.Feminista, Ex Directora del Aula de Igualdad de la ULPGC, profesional de RRHH.
Aitana Garí Pérez, Profesora de Salud Laboral. Experta en Género.
Nuria Sánchez Madrid. Filósofa.
Clara Serra Sánchez. Profesora de Filosofía. Podemos Feminismos.
Clara Serrano García. Investigadora de la UCM. Podemos Feminismos.
Genoveva Rojo Garrido. Psiquiatra feminista. Jefa de Servicio
Blanca Gómez Gómez. Socióloga. Trabajadora Social. Pofesora interina en la UNED.
Pablo Castaño Tierno. Jurista, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
Elvira Villa Camarma. Antropologa. Profesora de la Universidad Complutense.
Ana Fernández de Vega. Consultora en Políticas de Igualdad. Podemos Majadahonda
Isabel Serra Sánchez. Activista social.
Ramón Espinar. Politólogo.
Andrés López Martínez. Abogado.
Arantxa Ugarte Echeverria. Abogada matrimonialista.
Paloma Sánchez Gómez. Historiadora.
Francisco Montoto Ugarte. Sociólogo.
Nieves Salobral Martin. Formadora y activista feminista.
Clara García Izaguirre. Socióloga de la Salud y Género.
Jorge Alemán. Psicoanalista.
Charo Marcos. Economista. Feminicidio.net.
Margarita Pérez Pérez. Economista.
Manuel Garí Ramos. Economista.
Blanca Revilla Blanca. Economista.
Elisa Cardenal Acitores. Maestra, actriz, profesora de yoga. Feminista.
José Antonio Mayenco, Maestro. Director de teatro.
Daniel Iraberri Pérez. Músico. Podemos.
Ana Laura Cannilla. Jurista. Podemos Feminismos.
Lucía Martín García. Feminista. Estudiante. Miembro de Podemos Feminismos.
Amelia Martínez Lobo. Periodista. Universales Por Activista la Renta Básica
Cristina Castillo Sánchez. Podemos Feminismos.
Chus Tejeda Andrés, profesora de orfebrería-joyería
Lorena Sáez Díaz. Psicóloga.
Ivan Gimenez Pasadas. WoodTurner.
Remdios Tierno Velasco. Filóloga, profesora de Secundaria.
Poliana Lima. Bailarina.
Isabella Lima. Periodista.
Lidia Segovia Molina. Auxiliar de Enfermeria.
José Antonio Peñaranda Gómez. Técnico de Prevención de Risgos Laborales.
Miguel Vila Gómez. Cámara en el Canal Parlamento. Podemos Audiovisuales.
Irene García Toribio. Auxiliar de Clínica Odontológica.
Rebeca Moreno Balaguer. Profesora de secundaria.
Manuel Salas García. Profesor de secundaria.
Fco.Javier Fernandez Martínez. Hostelero.
Maria Emilia Escribano Trigo. Profesora de seguridad vial.
Lina Larrea Rodríguez. Geóloga. Asamblea Feminista de Madrid. Podemos Feminismos.
Alejandro Rodríguez González. Podemos Albacete.
Lucía García Blanco. Trabajadora Social.
María Teresa Rodríguez García. Psicóloga.
Sergio Jiménez Domínguez. Podemos Albacete.
Eva Moreno. Funcionaria.
Maria Bilbao. Psicóloga. Podemos feminismos.
OtroTiempo. Asociación contra la violencia de género y por la Igualdad.
Mila de Frutos. Activista feminista.
Óscar Lopez Lozoya. Técnico electrónico.
Teresa Labrador. Activista Feminista, licenciada en Filología, desempleada y precaria.
Bibiana Medialdea García. Economista.
Sara Trujillo. Gerente IT.
Trinidad López. Trabajadora Social. Podemos Feminismos.
Ana Garcia Miralles. Aux veterinaria.
Eva Muñoz Moreno. Podemos feminismos.
Marina Montoto Ugarte. Podemos Feminismos.
Fernando Ortega Mostacero. Funcionario Correos.
Rocío Fernandez Rodríguez. Licenciada en Derecho.
Ana Sánchez Gómez. Estudiante enfermeria.
Ángela Vázquez Peñas. Experta en Políticas Públicas.
Maite Montoto Ugarte. Recursos Humanos
Ana Villaverde Valenciano. Socióloga. Activista feminista.
Tina Caballero Mateo. Politóloga. Activista feminista.
Sonia Muradás Baladrón. Licenciada en Filología.
Ángela Musat. Estudiante.
Antonio Castaño Tierno. Doctorando en Física.
José Rosales. Jornalero y estudiante. Podemos Torreperogil.
https://drive.google.com/file/d/0B1E2QKPQYjprMFVCaWVaTE1RY28/view
submitted by feminismos-madrid to podemos [link] [comments]