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La estafa de los Foros Sociales - El que paga manda - El que paga manda (Septiembre de 2006)

2016.05.24 11:27 ShaunaDorothy La estafa de los Foros Sociales - El que paga manda - El que paga manda (Septiembre de 2006)

Espartaco No. 26 Septiembre de 2006
El siguiente artículo ha sido traducido de Young Spartacus, las páginas juveniles de Workers Hammer No. 191, periódico de la Spartacist League/Britain, verano de 2005.
Si la campaña “Make Poverty History” (Terminar con la Pobreza) tuviera realmente algo que ver con desafiar las calamidades de la pobreza, el SIDA, el analfabetismo y la completa miseria e indigencia de los pueblos de África, ¿Tony Blair y Gordon Brown la apoyarían? Estos asesinos de Irak están intentando una vez más incrementar la popularidad del Partido Laborista entre los electores en casa y restaurar la imagen del sangriento imperialismo británico. Detrás de ellos hay un montón de celebridades, instituciones de caridad religiosas, ONGs, burócratas sindicales y reformistas como el Socialist Workers Party (SWP, Partido Socialista de los Trabajadores) que están propugnando el fraude de “Make Poverty History”.
No todos están dispuestos a creerles a Tony Blair y Gordon Brown con su nueva preocupación acerca de los pobres. Una carta en el Herald de Glasgow (6 de junio de 2005) señala irónicamente: “La sinceridad de Gordon Brown respecto a erradicar la pobreza es tan sincera y tan grande como su disposición a dirigir una manifestación de banqueros, financieros y corredores de bolsa por las calles de Edimburgo con una manta que proclame ‘¡Viva la Revolución Cubana!’.” Con respecto a la hipocresía imperialista acerca de la ayuda al “Tercer Mundo”, nosotros endosamos la caracterización de la caridad burguesa escrita por Engels en 1845. Dirigiéndose a la burguesía inglesa, escribió que era “¡Como si al proletariado le fuese de utilidad que vosotros les chupéis la sangre hasta la última gota, para poder ejercitar vuestros pruritos de vanidosa y farisaica beneficencia, mostraros ante el mundo cual potentes benefactores de la humanidad, cuando restituís al desangrado la centésima parte de lo que le pertenece!” (La situación de la clase obrera en Inglaterra). “Chuparles la sangre” a las masas trabajadoras del mundo es de lo que se trata el G8.
Para quienes quieran protestar contra la reunión del G8 pero no quieran unirse al espectáculo de “nosotros somos el mundo”, existe el puño de acero de la represión estatal. Ya hace meses que los periodicuchos amarillistas y otros medios han estado haciendo eco a las fuerzas policiacas que emiten informes alarmistas acerca de anarquistas “violentos” que van a atacar la cumbre del G8. Un ejército de 10 mil policías ha sido movilizado; se ha construido una cerca de 8 kilómetros alrededor del hotel de cinco estrellas en Gleneagles donde se va a llevar a cabo la reunión; y se informa que EE.UU. va a colocar un portaaviones lleno de infantes de marina cerca de la costa occidental de Escocia.
He aquí los métodos que usan los gobernantes capitalistas para lidiar con lo que perciben como una amenaza a su gobierno: por un lado la represión estatal, y por el otro la cooptación política. Entre los mecanismos para cooptar las protestas “globalifóbicas” se destacan el Foro Social Mundial (FSM) y el Foro Social Europeo (FSE), que son dirigidos y organizados por muchas de las mismas fuerzas que dirigen “Make Poverty History”. Desde 2001, estos Foros Sociales se han usado para desviar la ola de protestas masivas —en contra del G8, la Organización Mundial del Comercio, el FMI y otras agencias imperialistas— ejemplificada por la manifestación de Seattle en 1999. El propósito fue desviar a los jóvenes radicales lejos de enfrentamientos encarnizados contra las fuerzas del estado capitalista para acorralarlos detrás de la “alternativa democrática” del reformismo parlamentario, mientras fingían que estos clubes de charla “no eran parlamentarios”. Lejos de haber enfrentado gases lacrimógenos, cañones de agua y balas del estado capitalista, como ocurrió en Génova en julio de 2001, el FSM y el FSE han sido apoyados y financiados por varias agencias de los gobernantes imperialistas.
Esto ocurre porque los Foros Sociales y el movimiento supuestamente “anticapitalista” de hecho no son ninguna amenaza fundamental para el dominio capitalista. Sus organizadores comparten el mito predominante del mundo “postsoviético”: la lucha de clases en contra del orden capitalista es algo del pasado; la clase obrera es irrelevante como factor para el cambio social; y lo mejor que se puede lograr es darle una cara “humana” al sistema. La verdad es que el sistema capitalista depende, tanto como siempre, de la clase obrera, la cual tiene el poder para derrocar el capitalismo. Para lograr esto, la clase obrera tiene que cobrar conciencia de que sus propios intereses son irreconciliables con los de los capitalistas. Los Foros Sociales son un obstáculo a esta conciencia de clase.
Los Foros Sociales y el financiamiento estatal
Todos los Foros Sociales Mundiales y Europeos han sido financiados por estados capitalistas en los países donde se han llevado a cabo y han recibido endoso oficial de los gobiernos municipales o las alcaldías burguesas. La lista de los patrocinadores para el FSM ha incluido no sólo el gobierno de la ciudad de Porto Alegre, el gobierno estatal de Rio Grande do Sul y el gobierno federal de Brasil, ¡sino también el Banco do Brasil y la compañía petrolera más grande de ese país, Petrobras! El FSE de 2002 fue financiado por la ciudad de Florencia y el FSE de 2003 en París fue financiado por el gobierno de Chirac. La oficina del alcalde de New Labour [Nuevo Partido Laborista], Ken Livingstone, quien apoyó el bombardeo imperialista de Serbia y fue porrista del terror policiaco contra los manifestantes “anticapitalistas” del 1º de mayo de 2000, fue la anfitriona y patrocinadora del FSE de 2004 en Londres.
Todos los Foros Sociales han estado dominados también por las mal llamadas Organizaciones “No Gubernamentales” (ONGs). Por supuesto que estas organizaciones, endosadas por iglesias y estados capitalistas, de los cuales reciben una gran parte de su financiamiento, no son independientes de los gobiernos ante los cuales responden. Las instituciones de caridad han sido por mucho tiempo la cara “humanitaria” de la intervención imperialista y de las empresas multinacionales que buscan saquear las economías del “Tercer Mundo”. Las ONGs más prominentes en los Foros Sociales han incluido Oxfam, War on Want (Guerra Contra la Necesidad) y Christian Aid. El patrocinador principal de las ONGs en todas partes del mundo es la ONU, la cual fue iniciada para darle una apariencia humanitaria a las depredaciones del imperialismo, en particular el estadounidense. Siguiendo esta tradición, el Foro Social Mundial de enero de 2003 en Porto Alegre recibió un mensaje de apoyo del secretario general de la ONU, Kofi Annan.
El que paga los mariachis escoge el son. Y si bien todos los Foros Sociales vituperan contra el régimen verdaderamente salvaje y loco de Bush en EE.UU., entre los que financian los FSM están nada menos que el Rockefeller Brothers Fund y la Ford Foundation. La fundación Rockefeller sirvió para mejorar la reputación de los Rockefeller después de la masacre en Ludlow, Colorado, el 20 de abril de 1914, cuando 20 personas, incluyendo a niños, murieron a manos de paramilitares y agentes de seguridad de la compañía durante la lucha encarnizada del sindicato minero. La Ford Foundation se hizo famosa en 1936 en el punto culminante de las luchas por construir sindicatos industriales en el ramo automotriz en EE.UU. Después de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en conducto para el dinero de la CIA dirigido a causas anticomunistas por todo el mundo.
Mientras aceptan el financiamiento de algunas de las más notorias agencias del imperialismo estadounidense, los Foros Sociales Mundiales no han recibido tan calurosamente a quienes son considerados amenazas potenciales a los intereses del imperialismo. La declaración en la Carta de Principios del FSM de que “ni representantes partidistas ni organizaciones militares participarán en el Foro” ha sido usada para excluir a los zapatistas así como a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Hasta las Madres de la Plaza de Mayo, una organización de las madres de izquierdistas que fueron “desaparecidos” durante la dictadura militar argentina de 1976-1983, fueron excluidas del FSM de 2002. Por otro lado, una cálida bienvenida fue proporcionada a varios dirigentes de gobiernos capitalistas, quienes presiden sobre “destacamentos especiales de hombres armados”, más comúnmente conocidos como el estado capitalista.
Un artículo perspicaz titulado “La economía y la política del Foro Social Mundial” en Aspects of India’s Economy [Aspectos de la economía de la India] (septiembre de 2003) escrito por Rajani X. Desai describió acertadamente el propósito y la naturaleza de los Foros Sociales:
“Mientras varias fuerzas políticas que luchan por un cambio de sistema han sido excluidos de las reuniones del FSM, montones de dirigentes políticos de países imperialistas han asistido. No es que sólo el FSM como cuerpo recibe dinero de agencias ligadas a los intereses y las operaciones imperialistas, sino que innumerables cuerpos que participan en el FSM también dependen de tales agencias. Las implicaciones de esto se pueden ver en la historia de una de estas agencias, la Ford Foundation, que ha colaborado cercanamente con la Central Intelligence Agency de EE.UU. alrededor del mundo, y en la India ha ayudado a desarrollar las políticas del gobierno que favorecen los intereses estadounidenses.”
Cubierta izquierdista para la colaboración de clases
El hecho de que los Foros Sociales Mundiales y Europeos han sido básicamente comprados por varios gobiernos y agencias capitalistas no le importa mucho al SWP. Alex Callinicos, dirigente del SWP (y vocero prominente en templetes de los Foros Sociales), dijo desvergonzadamente, “todos entendíamos que un Foro Social masivo necesita dinero y dinero significa compromisos” (Discussion Bulletin de la Tendencia Socialista Internacional, enero de 2005). ¡Efectivamente! Tales sentimientos no son una peculiaridad de Callinicos. El primer Foro Social Mundial en 2001 fue organizado en parte por los falsos trotskistas del Secretariado Unificado (S.U.). Ahí se capacitó a los jóvenes radicales para que administren la austeridad fiscal para el estado capitalista a través de “presupuestos participatorios” fingidos. Para los benefactores capitalistas que financiaron el FSM la inversión valió la pena. Hoy en día, el Partido dos Trabalhadores del presidente brasileño Lula —con la ayuda de un “camarada ministro” que es miembro del S.U.— administra el estado capitalista en Brasil, obedeciendo servilmente las órdenes del FMI al imponerle la austeridad a una población empobrecida.
En el FSM de enero de 2005, muchos de los asistentes abuchearon rotundamente a Lula, en oposición a su colaboración y alcahueteo con el FMI y el Banco Mundial. Pero la verdad es que Lula representa la política y el programa del FSM al nivel del poder estatal. Esto es lo que se conoce como el frente popular: un bloque político colaboracionista de clases de organizaciones de la clase obrera con agencias capitalistas, mediante el cual se subordina la política del componente obrero a la política de la burguesía, a la defensa del estado burgués y el capitalismo. Los gobernantes asignan a los frentes populares, como el gobierno de Lula en Brasil, la tarea de vender la austeridad a los obreros más eficazmente que los desacreditados partidos burgueses.
Ante el descrédito de Lula debido a sus ataques contra los obreros y campesinos brasileños, el nuevo héroe del FSM de 2005 fue el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Esto fue un cambio importante porque Chávez no fue invitado al FSM de 2003, mientras éste luchaba contra los intentos del gobierno estadounidense de derrocarlo, y no le permitieron un espacio oficial cuando llegó de todos modos. La popularidad de Chávez entre los oprimidos de Venezuela surge del hecho de que ha usado las rentas públicas petroleras para introducir reformas que han beneficiado a los pobres, y no se le ve como un lacayo de EE.UU. Pero ni son reformas estructurales básicas, ni mucho menos una revolución social, y están sujetas a los cambios en los precios mundiales del petróleo.
Chávez es un nacionalista burgués que gobierna para el capitalismo en Venezuela. El populismo nacionalista y el neoliberalismo económico son simplemente políticas alternativas del dominio de la misma clase capitalista. Es un hecho que muchos de los grandes terratenientes y capitalistas de Venezuela, así como los neoconservadores del gobierno de Bush que en abril de 2002 apoyaron un golpe militar en contra de Chávez, lo odian. Pero los representantes más racionales del imperialismo ven en Chávez, con su atracción popular, a alguien en quien confiar para proteger sus inversiones. Tales voceros del imperialismo como el Financial Times y el New York Times vieron la noticia de que Chávez haya derrotado en 2004 el referendo de destitución en su contra como una garantía de “estabilidad”. Como escribimos en Workers Vanguard No. 831, 3 de septiembre de 2004:
“La perspectiva inmediata que enfrentamos urgentemente es no sólo oponernos a las incursiones imperialistas en Venezuela y en otras partes, sino también luchar para romper el apoyo del movimiento obrero a Chávez o a la oposición, y forjar un partido obrero internacionalista revolucionario para dirigir a la clase obrera al poder. Esto requiere una lucha intransigente contra el nacionalismo en Venezuela, el cual oscurece las divisiones de clase en el país. Sólo la lucha victoriosa por el dominio de la clase obrera, es decir, la revolución socialista en toda América, asegurará tierra para los que no la tienen y permitirá que los obreros petroleros y otros proletarios disfruten de la riqueza que su trabajo produce.”
Al presentar a los nacionalistas burgueses (por ejemplo Chávez) como luchadores contra la “globalización”, los Foros Sociales trabajan en contra de la lucha por la revolución socialista porque atan a la clase obrera a su “propia” clase capitalista nacional. De hecho, todos los Foros Sociales Mundiales se han llevado a cabo en países del “Tercer Mundo” como Brasil o la India para disfrazar el antagonismo de clase entre la clase obrera de estos países y sus explotadores burgueses nativos. El mensaje ha sido que se puede confiar en la burguesía del “Sur Global” para unirse con “el pueblo” y luchar contra la “globalización”. Pero la preocupación principal de los capitalistas del “Tercer Mundo” es defender sus ganancias, para lo cual dependen de los imperialistas y requieren de la máxima explotación de la clase obrera.
Con la misma meta de atar a los explotados a sus explotadores, el FSE impulsa la ilusión de una “Europa Social” humana bajo el capitalismo, en contraste con el modelo neoliberal representado por EE.UU. y Gran Bretaña. La promoción de esta visión de una “Europa Social” ha atraído hacia el FSE a los dirigentes sindicales procapitalistas así como los políticos socialdemócratas por todo el continente. En la manifestación contra la Cumbre de la UE en Niza en 2000, el secretario general de la Confederación Europea de Sindicatos expresó la perspectiva política de ésta: “Los sindicatos y las ONGs tienen que incorporarse a las estructuras de toma de decisión en Bruselas... Estamos de acuerdo en que Europa tiene que hacerse más competitiva, sí. Pero la nueva Europa tiene que incluir una calidad de vida digna para todos sus ciudadanos” (citado en “La economía y la política del Foro Social Mundial”). Hacerse “más competitiva” significa extraer mayor ganancia del sudor y el trabajo de la clase obrera. Los burócratas del Congreso Sindical Británico (TUC, por sus siglas en inglés) endosaron el FSE de 2004 en Londres y lo usaron como oportunidad para darle una plataforma a Sobhi Al-Mashadani de la Federación Sindical Iraquí (FSI), un lacayo del gobierno lacayo de los imperialistas en Irak. Esto ocurrió después de la conferencia del Partido Laborista donde, a petición de los burócratas sindicales, otro representante de la FSI, Abdullah Muhsin, apoyó la ocupación imperialista al ayudar a asegurar la derrota de una resolución que exigía el pronto retiro de las tropas británicas de Irak.
Workers Power en trance bajo su propia hipnosis
En su folleto Anti-Capitalism: Summit Sieges and Social Forums [El anticapitalismo: Los asedios de las Cumbres y los Foros Sociales] (2005), la Liga por la Quinta Internacional (L5I) de Workers Power (Poder Obrero) posa como un crítico de izquierda de organizadores del FSM como Bernard Cassen y Susan George de ATTAC, una organización iniciada para hacer campaña para gravar las transacciones financieras internacionales y en contra del “neoliberalismo”. Aunque el Partido Comunista Francés y el S.U. proporcionan personal para sus oficinas, ATTAC no finge oponerse al capitalismo. Es una organización completamente burguesa que se jactaba de sus vínculos estrechos con el gobierno de frente popular de Lionel Jospin. Sin embargo, con respecto a Cassen y George, la L5I argumenta: “No necesitamos organizar una escisión artificial con ellos pero tampoco debemos temer una escisión. Si avanzamos con determinación, desertarán inmediatamente.” Cuando hablan de “escisión artificial”, los de la L5I quieren decir una escisión a lo largo de la línea de clases. La L5I no se opone a la colaboración de clases; simplemente quiere un frente popular más combativo.
Por cierto, la concepción descabellada de la L5I, Workers Power y su grupo juvenil, Revolution, es que pueden construir no sólo un “movimiento” sino también un partido “revolucionario” a partir de estas alianzas transclasistas patrocinadas por el estado. “El movimiento anticapitalista, el movimiento obrero, los movimientos de los oprimidos racial y nacionalmente, la juventud, las mujeres, todos se deben juntar para crear una nueva Internacional: un partido mundial de la revolución socialista” (Anti-Capitalism: Summit Sieges and Social Forums). Mientras declaran inválido el dominio burocrático de la derecha, Workers Power busca lograr “estructuras democráticas” dentro de los Foros Sociales para maquinar la transformación del movimiento. Abogan por el uso de “iniciativas como la Asamblea de Movimientos Sociales para proponer cuerpos de coordinación permanentes, que sean electos y basados en delegados, y que puedan preparar el camino para un Congreso estructurado en el cual se pueda debatir, enmendar y adoptar propuestas organizativas y políticas”.
Lo que falta en la ecuación de Workers Power es una lucha política en oposición al propósito entero de estos Foros Sociales, que se basan en el mantenimiento del sistema capitalista mientras intentan hacerle una cirugía plástica para darle un aspecto “democrático” y “humanitario”. Pero incluso Workers Power tiene que reconocer que a estas Asambleas les falta la concepción de que “el sistema capitalista es el enemigo”, “la clase obrera es la fuerza” y “el socialismo es la única base posible para el ‘otro mundo’ que buscan construir” (Workers Power, marzo de 2005).
La realidad del colaboracionismo de clases se reveló tajantemente en el primer FSE en Florencia en 2002. La L5I afirmó con excesiva efusividad: “La mera intoxicación de estar ‘tous ensemble’ (todos juntos) significó que incluso reformistas acérrimos hablaban como agitadores revolucionarios. Todos estaban motivados también por la urgencia de hacer todo lo posible para detener la guerra de George Bush contra Irak.” “Todo lo posible” incluía un llamado explícito a los dirigentes imperialistas de Europa para que se opusieran a los planes de EE.UU. de invadir a Irak; el llamado fue firmado por una gama de grupos de la izquierda europea, incluyendo al SWP, Workers Power y Revolution en una reunión preparatoria en Bruselas para el FSE de Florencia. El llamado afirma: “Llamamos a que todos los jefes de estado europeos se opongan públicamente a esta guerra, aunque tenga apoyo de la ONU, y que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra” (Liberazione, 13 de septiembre de 2002). Este llamado rastrero a los dirigentes capitalistas europeos “amantes de la paz” sólo sirve para atar a los explotados a sus explotadores.
Las principales fuerzas detrás del FSE de Florencia fueron los partidos reformistas italianos de masas como Rifondazione comunista (RC) y Demócratas de Izquierda (DS, por sus siglas en italiano). En los años 90, DS formó parte de la coalición gubernamental “Olivo” que administró el terror antiinmigrante y ataques severos contra la clase obrera en nombre del imperialismo italiano. Hasta fines de 1998, RC tenía una coalición tácita con DS. El FSE les da a estos frentepopulistas consumados una manera barata de recuperar apoyo para que puedan regresar al gobierno. De manera similar, el Partido Comunista (PCF) y la seudotrotskista Ligue communiste révolutionnaire (LCR) de Alain Krivine organizaron el FSE de París. Hoy día en Francia, donde el gobierno de Chirac se desacreditó totalmente con el voto en contra del tratado constitucional de la UE, estas mismas fuerzas trabajan febrilmente para construir una nueva alianza de colaboración de clases con la esperanza de que puedan tomar las riendas del gobierno. Eso significa llevar a cabo los ataques contra la asistencia social así como la racista “guerra contra el terrorismo”.
El frente popular: No una táctica sino el mayor de los crímenes
La tarea básica de los marxistas revolucionarios es hacer que la clase obrera y la juventud radical rompan con la idea de que pueden negociar un futuro común progresista con representantes de la clase capitalista que es responsable de la explotación, la guerra imperialista, el racismo, la opresión de la mujer y la opresión sexual. Dado que produce toda la riqueza de la sociedad capitalista y las ganancias de la burguesía, la clase obrera es el único agente con el poder social y el interés objetivo para derrocar el sistema capitalista y destrozar su estado. Esto requiere la revolución socialista para remplazar la dictadura de la burguesía con un estado obrero que defienda y administre una economía planificada y colectivizada. A escala internacional, esto sentaría las bases para erradicar la escasez y producir para las necesidades de la raza humana entera. La única herramienta que puede organizar la lucha proletaria para derrocar el capitalismo es un partido revolucionario de vanguardia.
Esto se contrapone al colaboracionismo de clases de los Foros Sociales. Los Foros Sociales, adaptados a los sentimientos de los activistas que están hartos de la política y los partidos parlamentarios, son frentes populares que promueven el mito de que una “alianza popular” con capitalistas supuestamente “progresistas” pueda acabar con los estragos del imperialismo. El frente popular fue el arma favorita utilizada por los estalinistas en los años 30 para impedir la revolución obrera. Trotsky estaba vehementemente opuesto al frente popular y advirtió insistentemente de sus terribles consecuencias para la clase obrera. Como señaló el entonces dirigente trotskista James Burnham en su folleto de 1937, “El frente popular, la nueva traición”:
“Para el proletario, renunciar a su propio programa independiente, a través de sus partidos, significa renunciar a su funcionamiento independiente de clase... Al aceptar el programa del frente popular, por ende acepta las metas de otro sector de la sociedad; acepta la meta de defensa del capitalismo mientras toda la historia demuestra que los intereses del proletariado sólo se satisfacen derrocando al capitalismo.”
El frente popular a menudo ha tenido sangrientas repercusiones para la clase obrera y los oprimidos. Un ejemplo clásico es el de Chile en 1973, cuando Salvador Allende y sus compañeros reformistas dirigieron a la clase obrera de mentalidad revolucionaria hacia un gobierno de coalición con los capitalistas. Allende prometió no retar al orden capitalista ni al estado y puso fin a las tomas de tierra de los campesinos y a las tomas de fábricas de los obreros. Con la ayuda del imperialismo estadounidense, la burguesía chilena recurrió al general Augusto Pinochet para que atacara a la clase obrera y sus dirigentes (incluyendo a Allende), e impuso una dictadura militar salvaje que cobró 30 mil vidas.
Desde Seattle hasta los Foros Sociales
Con la esperanza de ser atractivos para jóvenes combativos que odian los Foros Sociales por ser clubes de charla interminable, la L5I suplica que se vuelva a las manifestaciones callejeras de Seattle y Génova. Su folleto proclama que “Por cinco años nuestro movimiento ha asediado a las cumbres de los ricos y los poderosos... Tiene que volver a las calles, y mostrar a través de acción directa masiva su intención: construir un mundo sin clases, opresión, racismo, guerra ni imperialismo.” Pero la política del FSM no está contrapuesta a la política de Seattle, sino que es una extensión de ésta. Aunque atrajo a muchos jóvenes que se oponían al impacto del capitalismo internacionalmente, la manifestación en Seattle fue dirigida políticamente por los socialdemócratas y los burócratas sindicales, cuyas diatribas anticomunistas contra China hacen eco de los intereses de los gobernantes imperialistas que buscan la restauración del sistema de explotación capitalista en el estado obrero deformado chino. Una protesta de “acción directa” basada en la política frentepopulista proimperialista es simplemente colaboración de clases “combativa”.
El contexto de la proliferación de los Foros Sociales es la contrarrevolución en la antigua URSS y la campaña ideológica de la burguesía de que “el comunismo ha muerto”. Un ejemplo típico, entre izquierdistas jóvenes, del retroceso de la conciencia a causa de la destrucción de la Unión Soviética es la idea de que la clase obrera es irrelevante como medio para el cambio social, o que es sólo una víctima más de la opresión. Mientras tanto, los burócratas sindicales ahora justifican la traición de luchas obreras argumentando que la “globalización” hace que la lucha de clases sea inefectiva porque los capitalistas pueden trasladar fácilmente la producción a economías de bajos salarios en Asia o Europa oriental. Si bien ha habido ciertos cambios cuantitativos en la economía mundial en las últimas décadas, la “globalización” no es un fenómeno cualitativamente nuevo. Hace casi 90 años, V.I. Lenin explicó el hecho de que la economía de mercado capitalista es “global”, que los bancos y las corporaciones buscan países (de bajos salarios) donde puedan obtener la más alta ganancia, y que el capital financiero se ha internacionalizado:
“El imperialismo es el capitalismo en aquella etapa de desarrollo en que se establece la dominación de los monopolios y el capital financiero; en que ha adquirido señalada importancia la exportación de capitales; en que empieza el reparto del mundo entre los trusts internacionales; en que ha culminado el reparto de todos los territorios del planeta entre las más grandes potencias capitalistas.”
— El imperialismo, etapa superior del capitalismo (1916)
La pobreza, las enfermedades, la explotación y la guerra no son aberraciones del sistema capitalista sino que son inherentes a su funcionamiento. Las fuerzas productivas se pueden desarrollar para proporcionar un nivel de vida decente a toda la humanidad sólo mediante el derrocamiento del capitalismo.
En el contexto de una cacería de brujas internacional en contra de los anarquistas de “acción directa” del Bloque Negro, después de la muerte del manifestante izquierdista Carlo Giuliani en Génova en 2001 a manos de la policía, el grueso de la izquierda socialdemócrata en el movimiento globalifóbico participó en tachar al Bloque Negro de violento y de estar compuesto de policías. La LCI se destacó por nuestra inequívoca defensa del Bloque Negro ante los ataques del estado capitalista y sus lacayos. Al mismo tiempo enfatizamos:
“La pregunta que enfrentan los muchísimos jóvenes radicales que han sido atraídos a las protestas ‘globalifóbicas’ de los últimos años es: ¿Cómo se cambia el mundo? Aunque las protestas han tenido éxito en obligar a los imperialistas a planear sus reuniones futuras en lugares aislados, esto no impide el funcionamiento del sistema capitalista. Acabar con la explotación imperialista requiere una movilización política del proletariado en una revolución socialista completa...
“Se necesita una nueva dirección revolucionaria de la clase obrera, un tribuno del pueblo y combatiente en nombre de todos los oprimidos. Es necesario romper con la política de colaboracionismo de clases impulsada por quienes, en nombre del ‘mal menor’, subordinan los intereses vitales del proletariado a los de sus explotadores y opresores capitalistas. Es necesario forjar un partido obrero revolucionario que luche para establecer un gobierno obrero mediante la revolución socialista en contra del sistema capitalista entero.”
—“Sangre y balas en Génova”, Workers Vanguard No. 762, 3 de agosto de 2001
Los marxistas del Spartacus Youth Group y de la Liga Comunista Internacional entendemos que la lucha por la independencia de la clase obrera es la precondición para la emancipación de la humanidad mediante la revolución socialista. Nuestra actitud hacia los Foros Sociales, así como hacia cualquier otro frente popular, es de oponernos a ellos interviniendo con nuestra tajante caracterización y explicando su engaño con la intención de ganar a un programa proletario, revolucionario e internacionalista a quienes genuinamente quieren luchar contra la opresión y la explotación. Somos comunistas orgullosos y nos negamos a ser los lacayos de los socialdemócratas, los burócratas sindicales y sus amos capitalistas. Si compartes esta negativa, únete a nosotros.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/26/foros.html
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2016.05.24 04:41 ShaunaDorothy Los obreros de Lázaro Cárdenas le dieron duro a la patronal ¡Quienes trabajan deben gobernar! PRI, PAN y PRD partidos capitalistas: ¡Forjar un partido obrero! (Septiembre de 2006)

https://archive.is/EsxLa
Espartaco No. 26 Septiembre de 2006
A continuación publicamos fragmentos de una plática de nuestro camarada Sacramento Talavera, dada el 12 de mayo de 2006 en el Museo Casa de León Trotsky. El lunes 21 de agosto, tras 141 días de lucha, los obreros de Sicartsa levantaron la huelga, habiendo conseguido aumento salarial, la totalidad de salarios caídos, el retiro de los cargos contra los huelguistas y el reconocimiento de Gómez Urrutia como su dirigente ante los patrones, entre otras cosas, dándole quince días al gobierno federal para reconocer a Gómez Urrutia.
La sociedad mexicana es altamente volátil. La lucha del sindicato minero, especialmente la huelga, todavía en curso, de los obreros de Sicartsa en Lázaro Cárdenas, Michoacán, es el estallido más importante de lucha de clases en al menos una década, y su resultado marcará una pauta para las luchas obreras en el futuro inmediato. El Grupo Espartaquista de México se solidariza plenamente con la lucha de los mineros y metalúrgicos. Nosotros decimos: ¡gobierno, manos fuera del sindicato minero! ¡Victoria a los paros mineros! Repudiamos el sangriento ataque policiaco contra los obreros de Sicartsa del 20 de abril, que cobró la vida de dos jóvenes obreros. Nos solidarizamos con sus familiares, amigos y compañeros, así como con los de los 65 mineros caídos en la tragedia de Pasta de Conchos, ocasionada por la insaciable sed de ganancias de los patrones chupasangre.
La lucha del SNTMMSRM (Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana) sucede en el contexto de la contienda electoral del 2 de julio. Los espartaquistas no tomamos parte en esta contienda, pues ninguno de los candidatos representa los intereses de la clase obrera. El PAN, el PRI y el PRD son partidos burgueses avocados a la perpetuación del brutal sistema de explotación capitalista. Luchamos por construir un partido obrero revolucionario, siguiendo el ejemplo de los bolcheviques de Lenin y Trotsky, para luchar por la revolución proletaria.
Para nadie es un secreto que el PAN es el partido histórico de la reacción católica, formado por neocristeros con una fuerte motivación ideológica abiertamente antiobrera. El PRD burgués, por su parte, posa como amigo de los obreros y los oprimidos. La sociedad mexicana está hoy altamente polarizada en torno a la disyuntiva entre el “neoliberalismo” cristero del PAN y el populismo nacionalista del PRD, con el PRI dividido entre ambas ideologías. La convulsiva lucha de los mineros refleja el hartazgo generalizado entre los obreros con las brutales políticas económicas hambreadoras y descaradamente antiobreras de las últimas dos décadas. Pero el “neoliberalismo” y el populismo no son más que dos formas alternativas de administrar el capitalismo. Independientemente de sus diferencias, cada una conlleva necesariamente la explotación y la represión de las masas.
La burguesía entera está preocupada por la amenaza de estallidos sociales ante la creciente polarización social en la víspera de la contienda electoral, y ha estado trabajando tiempo extra para eliminar los llamados “focos rojos”. Apenas dos semanas después del sangriento ataque a los obreros de Sicartsa, los tres principales partidos de la patronal volvieron a unirse en la salvaje represión por parte de al menos 3 mil 500 policías contra los campesinos de Atenco, con un saldo de dos jóvenes muertos, más de doscientos arrestados y decenas de heridos, muchos de gravedad, así como repugnantes casos de violación y otras vejaciones por parte de la policía contra los arrestados.
Los mineros le dan duro a la patronal
La lucha del sindicato minero comenzó cuando el gobierno y los patrones, enfrentando la ira de los familiares y compañeros de los mineros fallecidos en Pasta de Conchos, trataron de alejar la atención de sí mismos y fueron tras el sindicato, destituyendo a su dirigente, Napoleón Gómez Urrutia, e instalando a su propio títere, Elías Morales. La respuesta del sindicato fueron los paros escalonados de 40 horas a través de toda la república y, posteriormente, el paro iniciado el 2 de abril en Sicartsa y Mittal en Lázaro Cárdenas, junto con otras huelgas en Nacozari, Sombrerete, Taxco y otros lugares.
La Sección 271 del sindicato minero en Lázaro Cárdenas tiene ya una larga historia de combatividad. En 2001, por ejemplo, la empresa trató de desbandar la sección y formar un sindicato blanco. Los obreros eligieron un nuevo comité ejecutivo opuesto al apoyado por la empresa y realizaron plantones. La empresa envió a los granaderos a desalojar a los obreros y, como sucedió nuevamente hace poco, con el apoyo de la población los obreros hicieron que la policía terminara echándose a correr. Apenas el año pasado esta misma sección se fue a huelga en lucha por sus propias demandas económicas y por la sindicalización de sus compañeros en Apodaca, Nuevo León, bastión del “sindicalismo” blanco panista al que están acostumbrados los patrones Villarreal.
Lázaro Cárdenas es un puerto eminentemente industrial de unos cien mil habitantes, centrado en las plantas siderúrgicas y los muelles, principalmente relacionados con éstas. Además de Sicartsa hay otra planta metalúrgica, Mittal, de capital indio, ambas organizadas por la Sección 271 del SNTMMSRM. El complejo siderúrgico del Grupo Villacero, centrado en Monterrey y con plantas en diversas partes del país, incluyendo una aquí en Tultitlán, es el más importante de América Latina y el de más bajo costo de producción. Según nos dijo un obrero, estas plantas exportan diversos productos de acero a EE.UU., Corea del Sur, Japón y China. Otro obrero nos dijo que los Villarreal eran meros prestanombres de Salinas. Fue éste tipo quien privatizó Sicartsa, regalándosela a los Villarreal por 170 millones de dólares, siendo que los ingresos de la empresa suman unos 2 mil 500 millones de dólares al año. Aparentemente, los Villarreal ni siquiera han terminado de pagar la compra de la empresa.
La lucha de los mineros-metalúrgicos es un ejemplo nítido de por qué los comunistas basamos nuestra perspectiva en la clase obrera; es una muestra del antagonismo constante entre los intereses de la burguesía y del proletariado y de la fuerza social de éste último. La industria metalúrgica es una de las más estratégicas del país, junto con la petrolera y los servicios básicos como electricidad y transportes. Al momento del ataque policiaco contra los obreros de Sicartsa, las pérdidas por el paro en esa empresa se estimaban en unos 80 millones de dólares. 75 por ciento de las ramas industriales del país está relacionado con el sector acerero. Los estudiantes y los campesinos pobres son muy combativos, pero es obvio que simplemente no tienen poder social. La posición de la clase obrera como la encargada de echar a andar todas las ramas de la economía capitalista le da el poder de paralizarla.
Hicimos dos viajes a Lázaro Cárdenas el mes pasado. El primero fue una semana antes del ataque policiaco. De inmediato encontramos muchas ilusiones en el PRD burgués. Aun así, los obreros se mostraron muy abiertos e interesados en nuestra revista, de la cual distribuimos decenas de ejemplares junto con cientos de copias de nuestra declaración del 11 de marzo, “¡Gobierno, manos fuera del sindicato minero!” Uno de los obreros nos dijo que si había represión contra su paro, vendría del gobierno federal, pues Cárdenas Batel había prometido no enviar a la policía.
Regresamos a Lázaro Cárdenas unos días después del ataque policiaco. Las inmediaciones de Sicartsa asemejaban un campo de batalla. Al menos 800 elementos de varias corporaciones policiacas, incluyendo la estatal de Cárdenas Batel y la PFP, llegaron la mañana del jueves 20 de abril. Con armas de fuego, gas lacrimógeno y a macanazos lograron desalojar a los obreros. Unas dos horas después, todos los obreros (incluyendo de Mittal) junto con parte importante de la población local se concentraron en la entrada principal de la planta con trocas llenas de piedras. Algunos obreros se montaron en los diversos y gigantescos camiones de minería —palas mecánicas, pipas y camiones de volteo— para defenderse de la embestida policiaca. Tras algunas horas de batalla campal, lograron repeler a la policía y recuperar el control de la planta, con el costo de dos obreros muertos.
Los gobiernos federal y estatal habían dicho que los policías iban desarmados. Tras verse obligados a reconocer que iban armados, el gobierno afirmó que tenían órdenes de disparar “sólo a los pies”. Aun esta macabra burla fue refutada por los sangrientos hechos. Los obreros muertos recibieron balazos en la cabeza. Los obreros nos dijeron que llenaron una cubeta, de 19 litros de capacidad, con casquillos. El periódico de la sección sindical incluye una fotografía de numerosos casquillos de escopeta, pistolas de mano y rifles de asalto.
Había un cambio notable en la percepción del PRD. La mayoría de los obreros con los que hablamos ya no defendía al PRD contra nuestra oposición marxista a éste, sino que escuchaba en silencio. Muchos nos daban la razón. Tras explicarle la necesidad de la revolución socialista, uno respondió: “Sí, la burguesía sólo entiende a chingadazos.” La brutal represión llevada a cabo por el PRD y el PAN estremeció las ilusiones de los obreros en el PRD, pero sería iluso pensar que las destruyó. La conciencia de la mayoría de los obreros claramente se mantiene dentro del marco burgués del populismo.
El populismo nacionalista: Trampa mortal para los obreros
Los hechos en Atenco y Lázaro Cárdenas han mostrado que las ilusiones en los populistas burgueses son, literalmente, suicidas. Tras décadas de brutal “neoliberalismo”, en años recientes ha habido un viraje a través de América Latina de regreso al viejo populismo nacionalista que alguna vez representó prominentemente el PRI. Este viraje no es anticapitalista sino que, al contrario, refuerza las ataduras de la clase obrera a sus explotadores. El objetivo del PRD es estabilizar el evidentemente volátil régimen capitalista mexicano y renegociar los términos de su subordinación al imperialismo, tratando de obtener unas cuantas migajas más de la mesa de sus amos en la Casa Blanca.
Debido a la debilidad de la lacaya burguesía mexicana respecto a sus amos y la fuerza de la clase obrera, el ala de la burguesía mexicana representada por el PRD y en parte por el PRI requiere el apoyo de la clase obrera para alcanzar sus objetivos, y por ello trata de presentarse ocasionalmente como su amiga, otorgándole algunas concesiones. A pesar de las diferencias en la retórica que utilizan, AMLO, Hugo Chávez y Evo Morales son esencialmente lo mismo y persiguen el mismo fin: engatuzar a las masas (ver artículo en página 24).
¡Por la revolución permanente!
Basamos nuestro programa en la perspectiva de la revolución permanente formulada por el bolchevique León Trotsky. En la época del imperialismo, no existe ninguna ala “progresista” de la burguesía. Los gobernantes capitalistas de países industrialmente atrasados como México están totalmente subordinados a sus amos imperialistas y son incapaces de conseguir incluso las demandas democráticas burguesas elementales, como la emancipación nacional. Erigiéndose como el caudillo de todos los oprimidos, la clase obrera es la única capaz de romper el yugo imperialista, sacar a los campesinos del abismo de miseria e ignorancia en que se encuentran, sentar las bases para la emancipación de la mujer, otorgar plenos derechos democráticos a los homosexuales, etc. La forma de conseguirlo es la revolución socialista: la destrucción del estado burgués y la construcción de un estado obrero basado en la propiedad colectiva de los medios de producción y la planificación económica.
El instrumento esencial para lograr una revolución socialista es el partido de vanguardia leninista-trotskista, como el de los bolcheviques. Fusionando a los intelectuales desclasados dispuestos a luchar por la causa del proletariado con los obreros más avanzados, este partido debe componerse de revolucionarios profesionales que lleven la conciencia revolucionaria a la clase obrera; debe actuar como la memoria histórica de ésta, llevándole las lecciones de la historia de la lucha de clases mundial. Este partido debe construirse combatiendo todo tipo de influencia ideológica burguesa en la clase obrera, luchando, esencialmente, por su independencia política.
La posición marxista respecto a los sindicatos
En la época imperialista, los sindicatos se vinculan cada vez más estrechamente con el poder estatal y tienden a funcionar como organizaciones de subordinación y disciplina de la clase obrera, sirviendo como un instrumento auxiliar del capitalismo. Escribiendo en 1940, poco antes de ser asesinado por un esbirro de Stalin, Trotsky explicó este fenómeno en “Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista” (1940):
“Como el capitalismo imperialista crea en las colonias y semicolonias un estrato de aristócratas y burócratas obreros, éstos necesitan el apoyo de gobiernos coloniales y semicoloniales, que jueguen el rol de protectores, de patrocinantes y a veces de árbitros. Ésta es la base social más importante del carácter bonapartista y semibonapartista de los gobiernos de las colonias y de los países atrasados en general. Ésta es también la base de la dependencia de los sindicatos reformistas respecto al estado.”
Así, la lucha por la democracia interna y por la independencia de los sindicatos respecto al estado no pueden ser separadas de la lucha por una dirección revolucionaria —el forjamiento de un partido de vanguardia—.
Hoy día los sindicatos están dirigidos, sin excepción, por burocracias procapitalistas. Los dirigentes de la CTM y el CT han apoyado a Fox en el ataque contra el sindicato minero y respaldaron al esquirol Elías Morales. Los dirigentes sindicales obtienen sus privilegios de su posición al frente de las organizaciones obreras, y hoy algunos están viendo esta posición amenazada por el gobierno. Por primera vez, este Primero de Mayo marcharon los mal llamados sindicatos “independientes” con sindicatos afiliados al PRI, incluyendo al SNTMMSRM. Aunque los sindicatos mal llamados “independientes” son, de hecho, más democráticos, sus burócratas, casi siempre leales al PRD, atan a la clase obrera a los patrones sobre todo mediante la ideología nacionalista e ilusiones en la reforma “democrática” del estado capitalista. Los marxistas revolucionarios buscamos que la clase obrera sustituya a todas estas direcciones burocráticas y procapitalistas con direcciones basadas en un programa de independencia política proletaria y oposición a todos los partidos burgueses.
Nos oponemos a cualquier intromisión del estado en los sindicatos, aun los más burocráticos. El interés de los capitalistas y su estado es atarlos, debilitarlos y, si pueden, destruirlos de plano. La clase obrera debe limpiar su propia casa. Como parte de nuestra lucha por la completa independencia de los sindicatos respecto al estado capitalista, nos oponemos también a toda la legislación que los ata al estado: el arbitraje obligatorio, la “toma de nota”, el control de las cuotas de los afiliados por el estado. Llamamos por: ¡gobierno, manos fuera del sindicato minero! ¡Abajo los cargos contra Napoleón Gómez Urrutia! ¡Libertad inmediata a Indalecio Pérez Morones! ¡Abajo los cargos contra todos los obreros paristas!
Quisiera hacer un paréntesis para explicar una analogía clásica del marxismo que hizo Trotsky refiriéndose a los sindicatos y el estado obrero degenerado soviético. Como Trotsky escribió hace más de medio siglo, “En el último análisis, el estado obrero es un sindicato que ha tomado el poder” (En defensa del marxismo, 1939). Los trotskistas comprendimos siempre el carácter de clase de la URSS como un estado obrero y, por lo tanto, la defendíamos contra el imperialismo y la contrarrevolución a pesar de las políticas reaccionarias de la burocracia estalinista dirigente. Hoy defendemos a los estados obreros, nacidos deformados, que aún quedan: Cuba, China, Vietnam y Corea del Norte. Defender a estos estados es un deber del proletariado mundial, y el futuro de China en particular es de suma importancia para el porvenir de la lucha de clases al nivel global. De igual forma, defendemos a los sindicatos contra la patronal a pesar de las burocracias procapitalistas que los dirigen. Y así como luchamos por una dirigencia clasista y anticapitalista en los sindicatos, luchamos por revoluciones políticas proletarias en los estados obreros deformados que hoy siguen existiendo para echar a los burócratas estalinistas y remplazarlos con regímenes basados en la democracia obrera y el internacionalismo revolucionario.
En realidad no hace falta ser marxista para defender a los sindicatos contra el estado. Sólo se requiere una conciencia de clase elemental. Sin embargo, esta línea básica nos ha ganado vociferantes recriminaciones del Grupo Internacionalista (GI), que, como el “delegado zero”, refleja y busca explotar los prejuicios pequeñoburgueses antisindicales imperantes en el medio estudiantil y en el muy mal llamado “anticapitalista”. Según el GI, los sindicatos priistas, incluido el SNTMMSRM, no son organizaciones obreras, sino “el enemigo de clase” (El Internacionalista/Edición México No. 1, mayo de 2001). También sostiene que “El hecho es que las federaciones corporativistas del PRI son tan sindicatos obreros como los sindicatos blancos patrocinados por el derechista PAN; por el contrario, son aparatos para el control burgués de los trabajadores” (The Internationalist No. 11, verano de 2001). Así, el GI descarta con un movimiento de la mano a poderosísimos sindicatos como el minero-metalúrgico o el petrolero, identifica a las bases con sus dirigencias y se niega a defender a estos sindicatos contra los ataques del estado. La lucha de clases le ha dado una bofetada al GI, y no ha podido salir de su estupor.
En su publicación más reciente (suplemento especial de El Internacionalista, mayo de 2006), lo más que llega a decir es que esta lucha “se trata de un ajuste de cuentas dentro del régimen”, es decir, una pugna interburguesa, que de alguna manera extraordinaria “incide sobre los trabajadores, por lo que hay que movilizarse para rechazar este golpe de fuerza del gobierno”. La citada publicación del GI incluye dos artículos sobre el sindicato minero, en los que da un recuento de las traiciones de las burocracias priistas durante el último medio siglo y estúpidamente pone un signo de igual entre la empresa y el gobierno, por un lado, y el sindicato, por el otro. Mientras que lanza consignas pomposas como “¡Huelga nacional contra el gobierno asesino!”, conspicuamente ausente, en 10 páginas a dos columnas, está cualquier consigna elemental exigiendo que el estado saque las manos del sindicato minero, algún llamado por la victoria de los paros mineros, cualquier exigencia de que se retiren los cargos contra cualquiera de los paristas y dirigentes bajo acusaciones estatales, incluyendo a Gómez Urrutia. Si el GI fuera honesto, diría abiertamente que no defiende al sindicato ni sus paros. Huelga decir que la del GI es una posición rompesindicatos indigna ya no digamos de quien se reclama “marxista”, sino de cualquier militante sindical decente.
Como Trotsky explicó en “Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista”:
“Se trata esencialmente de luchar para ganar influencia sobre la clase obrera. Toda organización, todo partido, toda fracción que se permita tener una posición ultimatista respecto a los sindicatos, lo que implica volverle la espalda a la clase obrera sólo por no estar de acuerdo con su organización, está destinada a perecer. Y hay que señalar que merece perecer.”
La clase obrera necesita su propio partido para luchar por la revolución proletaria, pues ésta es la única solución a los problemas de las masas explotadas, pauperizadas y oprimidas. No hay atajos. Los espartaquistas nos basamos en la experiencia fundamental de toda la historia de la lucha de la clase obrera: la Revolución de Octubre. Y nuevos Octubres alrededor del mundo son nuestro objetivo. Los invitamos pues a estudiar nuestra prensa y los clásicos del marxismo y discutir con nosotros. Si están de acuerdo con esta perspectiva, únanse a nosotros en la lucha por la emancipación de la clase obrera, pues ésta significa la emancipación de la humanidad entera.
Espartaco No. 26
Espartaco No. 26
Septiembre de 2006
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Amenaza de represión masiva ante repudio a dudosa victoria electoral del PAN
Los ataques del PAN contra los obreros y oprimidos y la lucha por la revolución socialista
¡Romper con AMLO y el PRD burgués! ¡Forjar un partido obrero revolucionario internacionalista!
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Bolivia: Trotskismo vs. nacionalismo burgués
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Los obreros de Lázaro Cárdenas le dieron duro a la patronal
¡Quienes trabajan deben gobernar!
PRI, PAN y PRD partidos capitalistas: ¡Forjar un partido obrero!
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Iglesias, instituciones de caridad y dinero de la CIA
La estafa de los Foros Sociales
El que paga manda
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/26/cardenas.html
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2014.09.03 23:30 pablo_sebas Propuesta de Ampliación de la Ponencia Política.

Hola compañ[email protected], desde Podemos Arousa y con la colaboración de un compañero de Podemos Santiago de Compostela, hemos preparado estos puntos para añadir a la Propuesta de Ponencia Política.
Sobre Europa:
Junto con la crisis institucional del régimen de 1978, asistimos a un proceso de gradual aumento del euroescepticismo, motivado por la total incapacidad de los organismos europeos de conectar con la ciudadanía a la hora de dar respuestas a la crisis económica.
Recordemos que la adhesión a la Unión fue recibida con gran expectativa, y durante los siguientes años nuestra ciudadanía ha mostrado en general una gran vocación europeísta. Esto sin duda ha sido catalizado por los miles de millones de euros que en forma de ayudas fluyeron desde Europa. Lamentablemente, muchas de estas ayudas en manos de gobernantes con poca preparación y/o pocos escrúpulos fueron dilapidadas, sin que alcanzaran sus verdaderos fines. Hoy Europa, ocupada en acomodar a los nuevos integrantes de la Unión ya no mantiene el volumen de ayudas de los primeros años de la adhesión, y la industrialización/tecnificación que debió llegar fruto de la inyección de capital quedó coja. Esto a nivel de la ciudadanía se percibe como un fracaso de los programas europeos, más que como un fracaso del régimen de 1978, que no supo ser consecuente con una coyuntura inmejorable de cara a la modernización del estado. Por otra parte, la adhesión al euro significó para los ciudadanos y ciudadanas una pérdida de poder adquisitivo, y para el estado una pérdida de soberanía económica.
Además, los organismos que ejercen el poder en Europa han respondido a la crisis económica con medidas de austeridad, en donde se entiende por ‘austeridad’ una ofensiva neoliberal sobre las políticas sociales. Lo que ha motivado que lejos de paliar los efectos de la peor crisis de los últimos 30 años, hayan sido las personas más desfavorecidas las que han tenido que cargar con la mayor parte del esfuerzo. La actual organización del los organismos europeos, impide una verdadera acción democrática sobre ellos, de manera que se convierte en un gobierno de facto sobre el que los ciudadanos y ciudadanas no tienen control alguno. A nivel del estado esto supone una pérdida de soberanía (sobre todo para los estados del sur de Europa), la cual ha sido gustosamente aceptada por los partidos del régimen de 1978. Las personas perciben una pérdida de la calidad de la democracia y un alejamiento de Europa de los problemas reales de la gente.
Desde PODEMOS creemos que otra Europa es posible, una Europa más democrática en la que quienes ostenten responsabilidad política surjan de la una elección directa del pueblo europeo. Donde los y las representantes rindan cuentas de sus decisiones ante quienes representan. Donde la multiculturalidad sea respetada y cultivada. Y sobre todo, donde los Europeos y Europeas del sur no tengan que ceder su soberanía. Para ello, debe existir capacidad de control del Parlamento Europeo sobre la Comisión Europea, incluso dotando al primero de la facultad para revocar cargos en casos de corrupción, flagrante fracaso de sus políticas o negligencia. Se debe además endurecer el control de los poderes económicos de las grandes corporaciones industriales y financieras. A su vez se debe detener la negociación del tratado de libre comercio con USA, ya que este implica rebajar el nivel de exigencia de las legislaciones nacionales de los miembros de la Unión, eliminando barreras legales que en muchos casos son protección del consumidor; de hecho se debe avanzar en este tipo de protección en lugar de debilitarla.
Sobre la pérdida de derechos sociales:
La crisis ha servido como instrumento del neoliberalismo para aplicar un programa de políticas represivas que hacen retroceder los derechos sociales. En el estado español, a la ofensiva neoliberal se le ha aliado el fundamentalismo católico, de tal modo que derechos que se habían alcanzado en los últimos años con mucho esfuerzo y lucha, han sido recortados en poco tiempo. Esto nos pone en una situación de subdesarrollo en comparación con los países más avanzados en temas sociales. El derecho al aborto libre (reconociendo el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo) y gratuito, los derechos de los colectivos minorizados, como por ejemplo el colectivo LGTBIQ y el colectivo de inmigrantes (colectivo que siempre se utiliza como chivo expiatorio en la retórica que enfrenta al penúltimo contra el último) , el derecho al matrimonio igualitario y a la adopción por parejas del mismo sexo , la legalización de la marihuana (como forma de lucha más efectiva contra el narcotráfico), el desarrollo pleno y REAL de la igualdad y los derechos de la mujer, los derechos de los trabajadores y trabajadoras, la conciliación efectiva de la vida familiar y laboral, el derecho a una sanidad gratuita de calidad, el derecho a la mejor educación posible LAICA y gratuita, los derechos de las personas dependientes o con capacidades diferentes, el derecho a la vivienda y los derechos relacionados con la libertad de expresión y de protesta; son algunos de los puntos en los que con su agenda política, los sectores conservadores y liberales han provocado un estancamiento del estado español que se aleja de los países de vanguardia social.
Recuperar el terreno perdido es sólo el primer paso, hay que ir mucho más allá de eso buscando soluciones que permitan que cada ciudadano y ciudadana tenga el soporte del estado para el desarrollo de su personalidad, de su vida profesional y de su vida afectiva. Debemos entonces avanzar en el desarrollo de una ley de dependencia que ampare tanto al dependiente como a las familias, quitándole a estas la carga (que en una sociedad patriarcal como la española recae principalmente en la mujer), eliminando la merma económica que supone el cuidado de un familiar dependiente y permitiendo a la familia retomar la vida laboral y pública. Avanzar también en las políticas de apoyo a la maternidad/paternidad y de conciliación de la vida laboral. Retomar la asignatura de Educación para la Ciudadanía, agregando contenidos que preparen a los niños y niñas para la vida adulta autónoma (como por ejemplo gestión del hogar, seguridad informática y de las redes sociales, educación sexual, pensamiento crítico y otras), como única forma para asegurar una nueva generación con conciencia social, ética, tolerancia, que practique la igualdad en todos y cada uno de los ámbitos de su vida, y preparada para superar problemas como la violencia de género, los embarazos no deseados, la discriminación por motivos de preferencia sexual o de cualquier otro tipo.
Hacemos hincapié en que no puede existir recuperación económica eliminando políticas sociales. Las políticas económicas y sociales tienen que ir de la mano puesto que al priorizar lo económico y depauperar lo social lo que se consigue es marginar a gran parte de la sociedad que ve así mermada su capacidad de contribuir a dicha recuperación, quitándole su dignidad individual y dejándola al amparo de la caridad, cuando en realidad las personas no reclaman caridad sino oportunidades. Todo ello conlleva a aumentar las desigualdades y crear una sociedad más injusta, aparte que ya ha sido demostrada la ineficacia de estas políticas en la recuperación económica (que llegará puesto que el efecto dominó de la crisis tiene que parar en algún momento...), lo peor será que una vez se aprecien los primeros síntomas de recuperación las campanas comenzaran a doblar por los derechos que habremos perdido para siempre....
Sobre las relaciones con Latinoamérica:
Las relaciones del estado español con los países latinoamericanos han oscilado históricamente (desde el fin de la era colonial) entre el desinterés y el paternalismo. Esto ha sesgado las relaciones internacionales con estos pueblos que muchas veces mantienen cierto grado de recelo. Por otra parte, el fenómeno denominado ‘Segundo Descubrimiento de América’ en el cual empresas españolas han desembarcado en América, y aprovechando una posición culturalmente privilegiada han practicado el capitalismo más salvaje, en gran medida en colaboración con gobiernos liberales y no siempre de la manera más ejemplar, ha contribuido a generar una noción neo-imperialista, que impide la relación limpia, sana y sin complejos con los pueblos de Latinoamérica, la cual nos lleva a una plena colaboración. Colaboración que debe ser un objetivo de primer orden dado el alto grado de consanguinidad de nuestros pueblos, la cultura común, y la enorme coincidencia entre las problemáticas socio-económicas.
Ante la imposibilidad de resarcir con intereses los siglos de expolio que significaron la conquista y la colonización de América, el estado Español tiene que presentarse como un igual que tiende la mano a los pueblos latinoamericanos para construir un nuevo bloque geopolítico y económico, formando una gran alianza progresista que plante cara a los poderes oligopólicos mundiales. Nace PODEMOS como una fuerza con una profunda vocación ‘latinoamericanista’ en este sentido.
Sobre la Globalización.
La globalización es sin duda el hecho político más importante de nuestra era. En cierto modo se comporta como un ente con motus proprio, el cual se desarrolla de una manera imparable y que sumerge a todos los pueblos en la disyuntiva de subirse definitivamente al carro de la globalización, o ser relegado al ostracismo internacional. Desde el convencimiento que no existe un poder capaz de controlar este ente inmaterial, queda claro que quienes han sabido sacar beneficio han sido quienes ostentan el poder económico. En particular las multinacionales con políticas de deslocalización de la producción con las que han contribuido al trasvase de riqueza desde las clases más humildes hacia los bolsillos de los más ricos, elevando el nivel de paro en el Primer Mundo al tiempo que genera neo-esclavismo en el Tercer Mundo. Es hora que los beneficios de la globalización lleguen a los desheredados del mundo, para esto en necesario generar las condiciones para formación de estructuras supranacionales que luchen con fuerza por los derechos de los trabajadores.
También asistimos a un debilitamiento de los Organismos Internacionales, que fueron creados en la primera mitad del siglo pasado, y han ido perdiendo solvencia y eficacia, sobre todo a raíz de acciones llevadas a cabo unilateralmente por las naciones más poderosas. Para ello es fundamental que se elimine el derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y este se integre con una representación más adecuada a la geopolítica actual. Es necesario que se realice una reestructuración a fondo del FMI y el Banco Mundial, con mayor presencia en sus órganos rectores de representantes de los países emergentes y de los países del Tercer Mundo, creando sistemas de control de estos órganos por parte de los Bancos Centrales de los países que los componen. Hay que revisar también el funcionamiento y eficacia de organismos como la OMS y la OMT. Establecer sistemas que eviten la influencia de corporaciones industriales y financieras sobre la OMC. Finalmente dotar de mayor capacidad al Tribunal Internacional de la Haya de tal modo que sea eficaz para condenar y reparar abusos de poder. En definitiva debemos convertir la ONU en un instrumento con verdadero poder que evite la injusticia a nivel internacional y que sea la principal herramienta que permita alcanzar los Objetivos del Milenio.
Luis Domenech (Podemos Santiago)
Verónica Hermida Longa (Podemos Arousa)
Pablo Sebastián Piñeiro Guridi (Podemos Arousa)
Así mismo os dejo un enlace donde podéis comentar directamente sobre el documento, ya sea cambios, añadidos o eliminaciones, no dudéis en dar vuestra opinión.
https://docs.google.com/document/d/11ziD-Rv8zEgV8Zgm8h62TemKX6p3MtdHYu4C--edfFQ/edit?usp=sharing
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